lunes, 24 de abril de 2017

EL SUEÑO DE LA MADRE ENCARNACIÓN, EL REBAÑO DE MARÍA.


Son muchas personas las que desconocen todavía en esta ciudad la figura de la Madre Encarnación. Mujer religiosa sí, pero entregada en cuerpo y alma a la ayuda a las demás, sobre todo huérfanas y necesitadas durante toda su vida. Este 2017 se cumplen cien  años de su óbito, y es de recibo que se escriba unas líneas sobre el hecho que le cambió realmente la vida.

Esta mujer nació en Puebla de Guzmán en Huelva en 1840. Tras la muerte de su padre, se consagra en el cuidado de su madre, para con dieciséis años ingresar en el Convento de Hijas de María de San Fernando donde quedó internada, pese al reclamo de su familia para volver a asistir a su madre, que pronto moriría, ingresando María de la Encarnación en el noviciado.  Su vida en el claustro se le hace difícil sin poder ayudar a los demás, obra para la que se vía destinada.

Allí, durante unas altas fiebres, un sueño inesperado le cambiaría el rumbo de su vida. Sor María de la Purificación Varo Ramos, la última de "sus hijas" lo relata así;

"Representósele un hermoso patio donde había una señora sentada que le invitó a sentarse a su lado, desde donde pudo contemplar un sin número de niñas harapientas jugando y que de vez en cuando iban y venían a recibir las caricias y cuidados de aquella señora; ésta le dijo sonriendo; - Este es mi rebaño el que te encargo que cuides y cobijes bajo tu tutela y lo encamines al bien".



Desde ese momento, será el fundar un asilo de huérfanas su único fin en la vida. Decide salir del convento y fundar un Instituto de Religiosas, por el deseo de llevar una vida activa.  María de la Encarnación empezó a trabajar ayudando en la instrucción a las huérfanas gaditanas, fundando en 1876 en la calle Consolación del Barrio de la viña el Rebaño de María de la Divina Pastora.  Más tarde se trasladan a la calle Botica número 6 donde también habían nacido escuelas protestantes, siendo su redil una especie de "lucha" contra las enseñanzas no católicas en la ciudad.  Crean una comunidad llamada Instituto Madre Encarnación. Así en 1878 comienza la labor el Instituto del "Rebaño de María" de la Divina Pastora, volviendo a la calle Consolación. Toda esta obra religiosa la lleva a cabo de la mano del cofundador de la orden el Padre Medina.

La vida de la institución es muy significativa y pasa por numerosas calamidades y curiosidades que no son el objeto de este simple resumen del sueño de la Madre Encarnación. Es de interés que en las épocas de más necesidad se le ofreció una casa con columnas en la calle Juan de Andas (Cristobal Colón), pero finalmente instaló la casa matriz en la calle San Sebastián número 3, (hoy Costa Rica), donde reside la Casa Matriz de la Congregación de Hermanas Terciarias Franciscanas del "Rebaño de María". También allí descansa el cuerpo de la Madre Encarnación en una capilla destinada para ese uso.

La curiosidad es que el patio principal de la casa se parece mucho a lo que en su día soñó la Madre Encarnación durante sus fiebres, y una pintura, y una escultura de Vasallo Parodi recuerdan en esta casa palaciega del XVIII que las hermanas cuidan de manera implacable el momento en que la Madre Encarnación se reunió en sueños con la Virgen y le fue encomendada su labor.

A parte de la fe o no en los hechos, es destacable la labor de esta novicia y madre fundadora por la ciudad de Cádiz. Recientemente ha sido declarada Venerable por el Papa Francisco y se encuentra abierto su proceso de beatificación.

domingo, 9 de abril de 2017

TANO Y EL CRISTO DE MEDINACELI

Recuperamos en esta ocasión un texto que escribimos en su día para el anterior blog que teníamos, Cádiz más cerquita que la mar, y el que ante las copias y publicaciones sin nuestra autorización ni siquiera nuestra cita, decidimos eliminar, y que fue el texto más visitado. Creemos que estando en la semana de pasión gaditana en estos momentos, es la hora de recuperarlo.

Publicado el 5 de junio de 2011

En esta nueva entrega vamos a relatar o resumir una historia que se comentaba en Cádiz y que Bartolomé Llompart recogió en uno de sus magníficos artículos el 1 de abril de 1964 en Diario de Cádiz, hablando de un suceso anterior. Yo tuve la oportunidad de leerlo en la publicación "El Cádiz de Bartolomé Llompart, De ayer a hoy", y la verdad que me llamó poderosamente la atención, y por eso, aunque faltándome claramente la capacidad comunicadora y la dialéctica de ese genio del periodismo gaditano, os intentaré resumir de la mejor manera posible en unas líneas en el blog.

Nos cuenta Bartolomé Llompart la historia de "el Tano", un pobre de Cádiz sin un duro, pero un pedazo de pan incapaz de hacerle daño a nadie sin meterse en líos, siendo muy extraño lo que le sucedió en una noche de Viernes Santo Madrugada....

foto: Onda Cádiz Digital
Eran las dos de la madrugada en la plaza de la Catedral cuando la cruz de guía avanzaba hacia las puertas de la Seo Gaditana, mientras Jesús de Medinaceli repetía una estampa que se perdió, la de pasar bajo el Arco de la Rosa, una compleja operación que era superada por los cargadores con una meticulosidad abrumadora, siendo una de las más bellas estampas que nos dejó la Semana Santa de antaño. 

De pronto, entre el silencio, una voz sin el mayor sentido de la armonía y la musicalidad, con un cierto tono que recordaba a una payasada, se abrió paso entre el sonido de la nada. Sólo un borracho o un anticlerical era capaz de romper la magia de la madrugada con una saeta parodiada de la peor de las maneras. El saetero siguió cantando la saeta y se enfrentó con el público que le gritaba - ¡Fuera! ¡A la cárcel!- hasta que tuvo que intervenir la policía y ponerle las esposas para evitar su resistencia.

fuente: postal de Todolección.


Entre el tumulto empezaron los primeros rumores: - ¡Pero si es el Tano! ¿Cómo ha podido hacer esto con lo buena persona que es?... Lo habrá traicionado el vino...

Nadie se fijó, ni se percató que en el momento de cruzarse con Jesús de Medinaceli y atado con sus esposas el Tano alzó sus manos hacia el Señor para decirle: " Lo prometido es deuda. Padre Jesús, ya vamos iguales, presos y esposaos". Mientras la gente seguía reprochándole su actitud: " Cállate borracho, que estás delante del Señor"....

A la mañana siguiente en comisaría se hablaba aún de los hechos. La noche había sido tranquila excepto por el altercado protagonizado por ese "borracho" que decían en comisaría que había alborotado en su inconsciencia la plaza de la Catedral.

Pero nada más lejos de la realidad. Tano estaba fresco, y en el calabozo se mostraba con sus cinco sentidos. Estaba cumpliendo una promesa que hizo en agosto al Señor, cuando uno de sus hijos enfermó de gravedad, y el Tano en un alarde de fe se fue a Santa Cruz a pedirle a Jesús de Medinaceli que pusiera bueno a su hijo, que volviera a jugar por la playa, y le prometió que si lo curaba acabaría la noche lo mismo que él, preso y "amarrao". Por eso Tano la lió de esa forma aquella noche que aún se recordaba a mitad de siglo en la madrugada del Viernes Santo.

Sin saber ciertamente su veracidad, Bartolomé Llompart relató la historia de tal forma en su artículo que era imposible que no la recogiera en este blog. 



sábado, 8 de abril de 2017

UN BARRIO SOLIDARIO: SORTEO DE DOTES EN LA VIÑA


por Antonio de la Cruz Sastre. (Doctorando en Artes y Humanidades por la UCA)



Seguro que muchos hemos escuchado alguna vez aquello de “aquí si algún turista perdido pregunta, se le coge de la mano y se le lleva la sitio”. Desde tiempos inmemoriales, se alaba la hospitalidad de los habitantes de la ciudad de Cádiz para con los ciudadanos extranjeros, de hecho, las colonias de forasteros siempre han sido uno de los aspectos demográficos más interesantes y enriquecedores para la fisionomía e idiosincrasia de nuestra ciudad.

“Gades

(…) Franca hospitalidad al mundo ofrece,
dando asilo a las  patrias libertades:
Cádiz, en fin – la fama lo pregona-
merece entre las bellas, la corona.”[1]

Pero hoy, quisiera contaros la historia de la solidaridad de un barrio, de una cofradía, de sus gentes y de las necesidades que a ellas les afectaban y, de cómo hacerle frente un 19 de marzo de 1831.

Y, ahora que ya estamos inmersos en la Semana Santa y, sin pertenecer al mundo cofrade, siempre he destacado el valor de los fondos documentales que atesoran los archivos de las cofradías y hermandades gaditanas. En ellos se encuentran reflejados muchos aspectos y vivencias del día a día de un barrio e interesantes acciones con sus vecinos, capaces de aportar la información de los quehaceres diarios de una comunidad a lo largo de los años[2].



Fruto del valor excepcional de estos archivos, encontramos en el fondo documental del Archivo de la Archicofradía de la Palma una documentación referente a la solidaridad de un barrio, concretamente, localizamos un grupo de 19 papeletas y solicitudes para participar en un sorteo de dotes realizado el día de la festividad de San José en 1831.

Según esta documentación, existió un sorteo de dotes en el barrio de la Viña dirigido a las mujeres que, debido a la carestía económica de uno de los barrios más humildes de la ciudad, no podían hacer frente al aporte de la dote para el casamiento. Así pues, relatan los documentos, como para ayudar a sus vecinos, se colocarán carteles informativos por todo el barrio para que las mujeres puedan optar a dicho sorteo, cuyos requisitos eran:

-          Mujer
-          Estar bautizada
-          Ser pobre de solemnidad
-          Edad máxima de 30 años
-          Residir en el Barrio de la Viña

Pero, mejor nos lo cuenta “Antonia Merino”, una de las 19 participantes del sorteo viñero:


“Sres. Presidentes y demás oficiales de la Archicofradía de Nuestra Señora de La Palma.

Antonia Merino natural de Cádiz, de estado soltera de edad veinte y nueve años, bautizada en la Parroquia de San Lorenzo, hija de José Merino y de Carmen Hernández (Difunta) Habitante del Barrio de la Viña, calle de San Nicolás nº 225 a Ustedes. Expone que hallándose adornada de la circunstancia que se requiere para obtener unas de las dotes que se han de sortear en el próximo día de San José, suplica a ustedes se sirvan previos los informes oportunos incluirla en el sorteo cuya gracia ni duda obtener de ustedes mediante lo expuesto y la pobreza en que se halla la suplicante.

Cádiz 24 de Febrero de 1831


Firma Antonia Merino”




            Algunos de los datos más relevantes: las diversas residencias que aparecen en las papeletas del sorteo, son el reflejo principal de la humildad con la que se vivía en la primera mitad del XIX en el barrio de la viña. Según los datos, las calles son las siguientes:

-          San Leandro, actual Calle de la Palma: 7
-          Calle Jesús, María y José, actual Calle Paraguay: 2
-          Calle San Nicolás: 1
-          Calle de la Portería: 2
-          Calle Trinidad: 1
-          Calle de la Rata, actual Calle Paz: 1
-          Calle Consolación, actual Cristo de la Misericordia: 2
-          Calle San Félix: 1
-          Calle de la Caridad, actual Calle Bolivia: 1
-          Calle Ángel de la Viña, actual Calle Ángel: 1


Localización de las viviendas de las solicitantes



            Las edades oscilan entre los 9 a los 29 años y, los Bautismos se han realizado en tres parroquias diferentes:


Bautizos:




            Este tipo de sorteos no era algo desconocido, se sabe que filántropos como el comerciante sirio Juan Clat "Fragela" y su posterior fundación, ya los llevaban a cabo en la ciudad a finales del XVIII. Posteriormente, entidades como la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Cádiz en 1886 o el Casino Gaditano, ya entrado el siglo XX, siguieron con la práctica.

            Pero, para finalizar y, para volver al presente, destacar las labores de los nuevos movimientos, asociaciones y comunidades que se aúnan para favorecer a los más necesitados, llámese Banco de Alimentos, Calor en la Noche, Amigas al Sur y un largo etcétera, del cuál podemos seguir haciendo gala de la humildad y la solidaridad que caracteriza a nuestro pueblo.




[1] Glorias de España: Colección de emblemas latinos con su versión parafrástica al castellano en que se califica á la primeras ciudades que fueron cortes de reino ó capitales de antiguas provincias, por los mas notables hechos históricos á ellas referentes, compuesta y dedicada á las mismas por Juan Saiz de Arroyal. 1861.

lunes, 27 de marzo de 2017

LA EPIDEMIA DE PESTE DE JULIO DE 1681.


Las epidemias de peste son uno de los elementos catastróficos que merman la población de la ciudad de Cádiz desde el siglo XVI. Son conocidas las de 1582-83 que afectó a Cádiz en 1581, con efectos que todavía no han sido calibrados en su magnitud. En esa época Cádiz no pasaba aún de ser una pequeña ciudad con un hábitat no superior en todo caso a los 7.000 habitantes que vivían entre la antigua cerca medieval y los arrabales que habían crecido algo en su entorno. La población aumentaba por la disposición que desde 1509 permitía a Cádiz la escala de la flota de Indias por la Real Cédula de la reina Juana, que dejaba a  los barcos la posibilidad de registrarse en Cádiz sin necesidad de subir por el Guadalquivir hasta Sevilla. Aún así, seguía siendo una población débil. Después del saqueo anglo- holandés, como es sabido, Felipe II siguió su conciencia y aceptó fortificar la ciudad siguiendo los modelos del renacimiento italiano, negándose a abandonarla, lo que llevó a la ciudad a su vida más prospera que continuaría durante todo el siglo XVII y el siglo XVIII. 

Durante el siglo XVII las epidemias, lejos de desaparecer, aumentaron. La de 1647 a 1650 hizo estragos en la población andaluza hizo estragos en Andalucía sin maltrechar en demasía la población de la cuidad de Cádiz, pero sí la de Sevilla, que perdió hasta un 50% de sus habitantes, lo que suponía un avance de la segunda frente a la primera en lo que era la carrera de Indias.

Pero sin duda, la epidemia con más fuerza del siglo XVII en la ciudad de Cádiz, fue la de 1681. Una epidemia de peste que se abre paso en la península ya desde 1676, y que obligaba al cabildo de la ciudad a tomar algunas precauciones para evitar el contagio. Aún así, esta epidemia era imparable y rápidamente invadió toda la zona levantina y el Magreb, lo que provocó una escasez alimenticia sin precedentes. 

Las medidas tomadas por las autoridades fueron las rondas nocturnas para evitar el paso clandestino de apestados a la ciudad y la compra de trigo a Francia para paliar la necesidad alimenticia. Otras medidas fueron más drásticas, pidiéndose la supresión de la comedia por el cabildo eclesiástico, ya que consideraban la peste un castigo divino por la falta de moralidad demostrada.  

Imagen del Hospital Real en la maqueta de Cádiz.
(extraída del blog Calle Ancha de Alberto Ramos Santana)
En julio de 1680 se conocen casos de apestados en el Puerto de Santa María, y un años después en julio de 1681, la epidemia aparecía en la ciudad de Cádiz, temiendo incluso que la epidemia pudiera viajar a América con la flota de Indias, entonces atracada en la Bahía.  Se cuenta que el primer enfermo fue el escribano Juan de Sera, en la calle del Santo Cristo de la Calle Sucia. Se quemaron las ropas y los enseres sobre el Campo Santo de la ciudad (plaza de Fragela). Muchos huyeron de la ciudad, pero la peste no tardó en propagarse. 

Fue el Hospital Real el que sirvió de enfermería para los apestados pero no había cirujanos dispuestos a trabajar con ellos. El uniforme de los que sí aceptaron el trabajo, como enterradores, era morado hasta los pies. Los enfermos en cuarentena eran amontonados en el islote de San Sebastián. 

La peste remitiría en su totalidad el 22 de julio, día de Santa María Magdalena, y los vecinos de Cádiz lo achacaron a la intervención divina. Durante las mayores sacudidas de la epidemia fueron muchos lo que se acercaron a rezar al señor de Santa María, el cristo de Jesús Nazareno. En la madrugada del 21 al 22 de julio aparecen recogidos testimonios de personas que aseguran haber visto a la imagen atravesar la ciudad y acudir al Hospital Real. 

Una de ellas es la religiosa del convento anexo a la Iglesia, el de la Inmaculada Concepción, Sor Isabel Garrido, que aseguró ver bajar al señor de su camarín al señor acompañado de lo que parecía ser María Magdalena (cuya imagen no existía). 

Otro testimonio lo da Felipe Acosta, que aseguró verlo caminando en dirección al Hospital Real por la calle Compañía.  A su vez, muchos enfermos lo describieron también dentro de las salas del Hospital. 

Desde entonces, se le tiene en Cádiz gran devoción y se pone su imagen junto a las armas de la ciudad y en los certificados sanitarios expedidos por el ayuntamiento a los capitanes de barcos. 


Se celebró una novena en la Catedral Vieja de Cádiz en acción de gracias y se le otorgó a la imagen protectora la categoría de Regidor Perpetuo de la Ciudad, usándose la leyenda que aún hoy se guarda en la cofradía de "A peste nos curat"

Hemos querido recoger una historia, que no por ser más conocida, es analizada con detalle y merece ser recordada dentro de este blog.

Para ello, hemos utilizado tres fuentes fundamentales, una la propia web de la hermandad de Jesús Nazareno que describe sus emblemas y la historia ; 

http://www.nazarenodesantamaria.com/cofradia/institucional/emblemas-y-lema

Otra, quizás la más importante, el análisis que hace Manuel Bustos Pavón en su obra Cádiz, los siglos decisivos de la editorial Silex, que recoge estos hechos en las páginas 31 y 42,  

Y por último, las memorias de Raymundo de Lantery, que por ser coetáneas a los hechos, nos parecen una fuente directa. 

Espero que el ávido lector y seguidor de este blog saque sus propias conclusiones. 

martes, 14 de marzo de 2017

CÁDIZ: UN MUSEO EN CADA CASA

Será que la cotidianidad no nos hace valorar en su justa medida lo que poseemos, o será que nadie nos ha explicado dónde vivimos. Lo cierto es que la mayoría de los gaditanos del centro urbano no son capaces de valorar el entorno que habitan y valoran lo ajeno mucho más que lo propio. Sin dejar de hacer mención a las grandes casas palacio como la de los Mora, Aramburu o los Blázquez, los gaditanos no son conscientes de que ellos viven en museos, en historia latente de la ciudad, algunas con más exornos que otras, pero todas huella de un pasado de esplendor que deberían ser tenidas en cuenta por los vecinos y por las administraciones. 

Sin dejar de ser privadas y zonas habitadas, estas casas palacio deberían tener una estimulación económica que las llevara a mantenerse sólas, con visitas concertadas a cambio de un donativo, para ser conocidas por los propios gaditanos en las zonas comunes. Pondremos de ejemplo sólo algunas que la mayoría ni se ha planteado.

Foto extraída del blog Bitácora de Juan Antonio Fierro
En el arco Garaicochea, en la antigua calle de los Descalzos, Fierro Cubiella estudió en su día la casa señorial de la familia, construída en el siglo XVIII. La decoración de la misma hace ver ante qué nos encontramos. 


foto de Antonio de la Cruz
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Otro ejemplo magnífico lo encontramos en la calle Manuel Rancés, con una casa puramente barroca rehabilitada que nos da un ejemplo magnífico de lo que fue en su día. 

foto extraída del Blog Bitácora de Juan Antonio Fierro


Cerca de la Viña, en la calle Pasquín encontramos la casa del mismo nombre, hoy abandonada con decoraciones como la que vemos en la foto. 


Incluso supermercados, como el Supercerka de San Francisco, están instalados en patios como el que vemos en la fotografía. 


Podemos encontrar azulejos de Delft en casas aparentemente humildes como en esta de Candelaria.

O sumergirnos en lo que otrora fuera la casa de un coleccionista de los más importantes del mundo.

E incluso admirar una fuente con símbolos paganos dentro de un patio columnado en mármol y de rica decoración, como en esta casa de San Francisco.


Son sólo ejemplos al azar, del tesoro que poseemos los gaditanos de a pie, en nuestras viviendas, en nuestras casas. Hace tiempo que propusimos poner carteles explicativos poco a poco en cada una de las fincas explicando un poco de la historia y arquitectura de cada una, sobre todo, para que los vecinos valoraran donde viven, a lo que se nos hizo caso omiso. También planteamos un proyecto coincidiendo con el tricentenario del traslado de la casa de la Contratación para poner en valor estas magníficas casas, únicas en su especie, obteniendo el silencio por respuesta. Tan sólo nos queda concienciar a la propia ciudadanía, a través de estas líneas, de que guarden, vigilen, protejan y difundan sus museos, estando orgullosos del legado que les ha tocado vivir. 



jueves, 9 de marzo de 2017

YAZIRAT QADIS : Su estructura urbana.



Hasta hace poco tiempo, la historiografía no reconocía casi nada del poblamiento musulmán de Cádiz. Hace unos años, gracias a las investigaciones empezadas por Juan Abellán que continuó Francisco Cavilla, empezó a cambiar el concepto de la ciudad árabe gaditana. 

Y es que estos autores comenzaron estudiando el mismo topónimo. Así consideraron que Qadis aparecía acompañado de madina, balad, hadra, hadira, misr, y qa´ida, llegando a la conclusión de que un hábitat sólo llegaba a ser calificado de madina cuando en él se daban las funciones de una ciudad. La característica principal de una madina es la de ser capital de un distrito. En los textos árabes, Cádiz es citada como una de las ciudades pertenecientes a la cora de Sidonia, que comprendía la campiña de Jerez, las serranías subbéticas y la Bahía gaditana. La capital de la cora era Medina Sidonia, pasando a Casinas en el 844.  Cádiz podría ser la cabecera de uno de los aqalim, distritos menores pero con cierta entidad administrativa y fiscal.

La madina se concibe como un espacio fortificado y protegido, relacionado con la presencia de una alcazaba. Las fuentes árabes apenas hacen mención a este tema sobre Cádiz. La cerca de la ciudad cristiana de Alfonso X se atribuye a este rey coincidiendo con el actual barrio del Pópulo. Aunque Agustín de Horozco dice que no se aprovecharon edificaciones musulmanas, era común la reutilización de las mismas y se tuvo que aprovechar el recorrido y los restos de la cerca musulmana, y así lo deja ver la Bula Papal de Urbano V de 1263 cuando se habla de la reparación realizada por Alfonso X de las "antiguas murallas". Por ello, deducimos que la cerca cristiana se levantaría sobre el trazado musulmán y que sus puertas se encontraban situadas en el mismo lugar que en la actualidad, datos confirmados, según Francisco Cavilla, con las excavaciones realizadas en el Arco de los Blancos. Allí se observa el aprovechamiento de sillares romanos.

Dos son las edificaciones de las que nos hablan los textos, por un lado la mezquita aljama, donde se construiría la Catedral de la Santa Cruz, y por otro, el Castillo del Teatro. Este castilllo se levantaría en la esquina sureste del actual barrio del Pópulo (donde luego estaría el de la Villa), aprovechando la estructura del antiguo teatro romano. Según Fierro Cubiella al estar mirando al mar, indica que en su origen tenía una función de vigilancia de la costa, pudiendo ser relacionado con la política de defensa de Abd al- Rahmán II.  Con el desarrollo de la ciudad musulmana en los siglos XI y XII es posible que la fortaleza se ampliara. Las dimensiones, según Cavilla, son inadecuadas para ser considerada una alcazaba.

De las tres puertas de acceso actuales, el arco del Pópulo es el que más parece de origen musulmán. Presuponemos que sería un arco de herradura de acceso directo en medio de dos torres de flanqueo, realizándose en época almohade una torre destacada al exterior.  Las otras dos puertas han sufrido grandes remodelaciones y nada indican un pasado musulmán.

La mezquita, como hemos dicho se ha situado tradicionalmente, en la antigua Catedral de la ciudad, considerándose la torre de la Casa de la Contaduría como el minarete de la misma. A esta mezquita podría pertenecer en principio, el capitel encontrado en el teatro romano de Cádiz en 1992, aunque no se puede verificar a ciencia cierta.

No hay referencia escrita ni arqueológica de baños o hamman, pero tendrían que estar cerca de la mezquita.  En el teatro romano y en la Casa del Obispo se localizaron restos de viviendas árabes.

La maqbara debería estar en el barrio de Santa María, pero hoy día estaría destruida, donde sólo se ha podido encontrar una tumba.  La mayoría de las tumbas seguramente se encontrarían en la arena de la playa como en otras ciudades. 

miércoles, 8 de marzo de 2017

LA VIÑA Y EL CRISTO DE LAS TETAS.







Nos acercamos a la Semana Santa gaditana en fechas y es de recibo realizar un post con alguna anécdota de lo que son nuestras imágenes procesionales.

La devoción popular siempre ha tendido por sí misma a llamar a las imágenes como ha querido, a parte del nombre que se le asignara desde la diócesis correspondiente. Así, en Cádiz muchas imágenes religiosas en la actualidad tienen un "mote". Pero lo que es lógico hoy día parecería ilógico hace dos siglos y medio, y hasta dar con el texto en cuestión, hasta chistoso.

Nos informaba el historiador Juan Antonio Vila que buscando referencias sobre el inquisidor de Cádiz a fines del siglo XVIII había encontrado un texto en el que se hablaba del Cristo de las Tetas. Siguiendo su referencia buscamos la misma y la encontramos en varias obras publicadas sobre la Inquisición.

Así, dimos con una de las obras que citan la referencia, en concreto en el artículo El Arte Vigilado de Enrique Gacto de la Universidad de Murcia, de la revista de la Inquisición del año 2000. El autor nos cita el extracto de una carta de la inquisición del legado AHN Inquisición. leg.3058 10. Carta de 30 de septiembre de 1778. Vid. Apéndice, y dice concretamente así:

"se me dio aviso que en la capilla de la Palma del barrio de la Viña havía una devota imagen de un crucifixo, el que solía salir en procesión por las calles de dicho barrio. Y con motibo de no haverlo sacado aquel año, algunos vecinos dixeron que ¿por qué no sacaban al Santo Christo de las tetas? Assí lo intitulaban por el defecto de tener los pechos muy abultados, y constando su certeza de las diligencias practicadas, pasé solo una tarde en ora en que no se pudiese dar nota a la dicha capilla; y reconocida dicha imagen y tener defecto, mandé a D. Josef Gavín, presbítero capellán de la referida capilla, que hiziese por reformar la imagen con el mayor secreto, y reformada me avisara. Lo que ejecutó, y le advertí se le diese algún título, y en efecto se le dio el de la Espiración, y amonestase a los hermanos que en lo subcesivo se abstubiesen de nombrar a dicha imagen con otro nombre"

Curioso proceso al menos, y curiosa también la denominación que le daban los fieles al antiguo cristo de los viñeros. Con el respeto absoluto, tenía que compartir dicha información para que fuera conocida por los seguidores de este blog como anécdota de interés.