miércoles, 31 de mayo de 2017

EL MONUMENTO A MORET COMO TRIBUNA PÚBLICA: VIVA LA REPÚBLICA.





Son muchas las utilidades que ha tenido la escalinata que sostiene el gran monumento a Moret a lo largo de la historia, desde el apunte directo al Ayuntamiento por las tropas golpistas al final del periodo republicano a lo que hoy vemos, lugar de encuentro de los amigos de los Pabellones, donde cada día, con su presidente Miguel Clares, dan alegría a lo que antaño fuese la principal plaza de la ciudad. 

Entre otros momentos mágicos vividos por esa escalinata, que ya no es la original, tenemos que señalar lo que allí se vivió el 13 de Abril de 1931, tras las numerosas manifestaciones que recorrieron a pie la ciudad de Cádiz con vítores a la proclamación de la II República tras el triunfo electoral en las principales capitales de provincia de España de la conjunción republicano-socialista.

Y es que al despedirse la cabeza de la manifestación principal, con los candidatos de la conjunción republicano-socialista, ésta se dirigió a dicho monumento, convirtiendo las escalinatas en una tribuna pública. Desde allí un orador improvisado recogía aplausos de los primeros grupos, sobre la verja que rodeaba a dicho monumento. El republicano Santiago Rodríguez Piñero, fue levantado en alto y tuvo que acceder a las escalinatas acompañado de un grupo compacto. En ellas, el orador republicano protestó airosamente por el resultado electoral surgido en Cádiz, donde Diego Caro Cancela, catedrático de Hª Contemporánea de la UCA, demostró que hubo un fraude electoral. El público fue creciendo notablemente entre vítores a la República. Seguidamente alzado por el mismo procedimiento, llegó a la tribuna el presidente del Partido Republicano Autónomo, Emilio de Sola, en torno al que se agolparon más de un millar de personas, mientras otros se iban uniendo desde las zonas próximas y desde Extramuros. Allí expuso que el objeto de toda la manifestación era que fuera destituido el alcalde, Ramón de Carranza, como consecuencia de la lamentable conducta electoral del domingo anterior.

Y así quedó constituido el primer discurso casi un prolegómeno de la proclamación de la República en la ciudad, que se produciría poco después, en los peldaños de la tribuna pública, del espacio del pueblo, que fue la escalinata del monumento a Segismundo Moret, y pronunciado por el que sería el primer alcalde del periodo republicano en Cádiz. 

jueves, 11 de mayo de 2017

UNA INTERESANTE PONENCIA. LOS OBISPOS DE CÁDIZ EN EL SIGLO DE LAS LUCES del DOCTOR FRANCISCO GLICERIO CONDE MORA.





El pasado 25 de Abril tuve la oportunidad de asistir a una ponencia del Doctor Glicerio Conde Mora en el Ateneo de Cádiz en la que disertó sobre una parte de su trabajo de investigación publicado Los Obispos de Cádiz (s.XIII-XIX) de la Editorial Publicia. 

En la charla pudimos conocer un poco más a los obispos que ocupan la Diócesis gaditana en el siglo XVIII.  Tras una introducción general sobre el origen y la evolución de la misma, entró en detalle con el primer obispo;

Fray Alonso de Talavera fue obispo de Cádiz desde 1696 hasta 1714, de la orden de los Jerónimos fue confesor real y estuvo en medio de la guerra de Sucesión. Tuvo que hacer frente en Cádiz a la pérdida de Gibraltar en 1704 y al ataque a Cádiz en 1702, además de la crisis de subsistencia de 1709. En su visita Ad limina que envía a Roma al Papa Clemente, nos contó el doctor Glicerio que se mencionaba Cádiz en una continúa crisis de subsistencia, apareciendo por las calles muchos mendigos. Este obispo cuido de manera importante el Seminario. 

Su sucesor fue Lorenzo de Armengual que sería obispo durante el periodo 1714 - 1730. Nacido en Málaga fue presbítero Capellán de su Majestad y sacerdote en Zaragoza. Con la firma del Tratado de Utrecht en 1713 se preocupa del tema de los católicos de Gibraltar, visitando la localidad. En 1722 comienzan las obras de la Catedral Nueva de Cádiz, en pleno apogeo comercial de la ciudad. También este obispo financia la Iglesia de San Lorenzo con su propia renta. Favorece el Hospital de las Mujeres. Su sobrino será quien lleve a la institución el San Francisco del Greco que conservamos. 

A éste le sucede Fray Tomás del Valle desde 1731 a 1776, un dominico formado en Ceuta, donde también fue Obispo. Era madrileño y pariente de Valle Inclán. Fue Capellán Mayor de Felipe V y Vicario General de la Armada. En su Ad Limina que Glicerio consulta en el Archivo Vaticano aparece que en Cádiz existes 7 conventos de frailes. Importante será su labor en el desarrollo del convento de las Carmelitas Descalzas y sobre todo en la creación del Hospital de San José en la isla de León. Las obras de la Catedral de Cádiz llegan hasta la bóveda durante su ejercicio. Será también el obispo que afronte el maremoto de Cádiz, escribiendo el 4 de noviembre su nota dando las gracias a la Virgen del Rosario. También tiene que afrontar la expulsión de los jesuitas en 1767, aunque en este caso, el dominico se manifiesta favorable a la Compañía de Jesús. 

El siguiente obispo en la lista sería Juan Bautista Cervera que estuvo durante el periodo 1772-1783. Este obispo fue antes de Canarias y pertenecía a los franciscanos descalzos. Era una persona interesada en la intelectualidad participando en la creación de sociedades como la de Amigos del País en Canarias. Amplía el Seminario de San Bartolomé de Cádiz y lo traslada al edificio de los jesuitas en 1777 con su famosa biblioteca.  Curioso es su acudida a Carlos III criticando las excesivas corridas de toros en la ciudad.

Tras Juan Bautista, llega José Escalzo, pamplonés, que estudia en el colegio de la Santa Cruz de Valladolid, y que será obispo de Cádiz de 1783 a 1790. Se preocupa también por Gibraltar y es durante su estancia como obispo cuando se divide a Cádiz en parroquias. Es el principal artífice de la creación de la Iglesia de San José que contó con sus armas episcopales hasta el siglo XX.

El último obispo de la centuria sería Antonio Martínez de la Plaza llegando hasta final de siglo. Granadino, era doctor en derecho, y como Juan Bautista fue antes obispo de Canarias que de Cádiz. Toma la diócesis en el comienzo de la caída de Cádiz y el inicio de las hostilidades con otros países. Ayudaría al hospital de la Santa Caridad y al de Mujeres, actuando también en Medina Sidonia y en la Casa Misericordia de San Fernando. La obra de referencia en su época será la Iglesia de San Juan Bautista en Chiclana. Moriría de fiebre amarilla en 1800.

Esto es sólo un esbozo de lo que Glicerio nos contó ilustrándonos con numerosas imágenes, y de lo que, para el lector interesado, puede encontrar en su libro, donde aparte del tema religioso se aborda de otra manera, y con otras fuentes, la historia de la ciudad de Cádiz. Enhorabuena compañero por tu ponencia. 

lunes, 24 de abril de 2017

EL SUEÑO DE LA MADRE ENCARNACIÓN, EL REBAÑO DE MARÍA.


Son muchas personas las que desconocen todavía en esta ciudad la figura de la Madre Encarnación. Mujer religiosa sí, pero entregada en cuerpo y alma a la ayuda a las demás, sobre todo huérfanas y necesitadas durante toda su vida. Este 2017 se cumplen cien  años de su óbito, y es de recibo que se escriba unas líneas sobre el hecho que le cambió realmente la vida.

Esta mujer nació en Puebla de Guzmán en Huelva en 1840. Tras la muerte de su padre, se consagra en el cuidado de su madre, para con dieciséis años ingresar en el Convento de Hijas de María de San Fernando donde quedó internada, pese al reclamo de su familia para volver a asistir a su madre, que pronto moriría, ingresando María de la Encarnación en el noviciado.  Su vida en el claustro se le hace difícil sin poder ayudar a los demás, obra para la que se vía destinada.

Allí, durante unas altas fiebres, un sueño inesperado le cambiaría el rumbo de su vida. Sor María de la Purificación Varo Ramos, la última de "sus hijas" lo relata así;

"Representósele un hermoso patio donde había una señora sentada que le invitó a sentarse a su lado, desde donde pudo contemplar un sin número de niñas harapientas jugando y que de vez en cuando iban y venían a recibir las caricias y cuidados de aquella señora; ésta le dijo sonriendo; - Este es mi rebaño el que te encargo que cuides y cobijes bajo tu tutela y lo encamines al bien".



Desde ese momento, será el fundar un asilo de huérfanas su único fin en la vida. Decide salir del convento y fundar un Instituto de Religiosas, por el deseo de llevar una vida activa.  María de la Encarnación empezó a trabajar ayudando en la instrucción a las huérfanas gaditanas, fundando en 1876 en la calle Consolación del Barrio de la viña el Rebaño de María de la Divina Pastora.  Más tarde se trasladan a la calle Botica número 6 donde también habían nacido escuelas protestantes, siendo su redil una especie de "lucha" contra las enseñanzas no católicas en la ciudad.  Crean una comunidad llamada Instituto Madre Encarnación. Así en 1878 comienza la labor el Instituto del "Rebaño de María" de la Divina Pastora, volviendo a la calle Consolación. Toda esta obra religiosa la lleva a cabo de la mano del cofundador de la orden el Padre Medina.

La vida de la institución es muy significativa y pasa por numerosas calamidades y curiosidades que no son el objeto de este simple resumen del sueño de la Madre Encarnación. Es de interés que en las épocas de más necesidad se le ofreció una casa con columnas en la calle Juan de Andas (Cristobal Colón), pero finalmente instaló la casa matriz en la calle San Sebastián número 3, (hoy Costa Rica), donde reside la Casa Matriz de la Congregación de Hermanas Terciarias Franciscanas del "Rebaño de María". También allí descansa el cuerpo de la Madre Encarnación en una capilla destinada para ese uso.

La curiosidad es que el patio principal de la casa se parece mucho a lo que en su día soñó la Madre Encarnación durante sus fiebres, y una pintura, y una escultura de Vasallo Parodi recuerdan en esta casa palaciega del XVIII que las hermanas cuidan de manera implacable el momento en que la Madre Encarnación se reunió en sueños con la Virgen y le fue encomendada su labor.

A parte de la fe o no en los hechos, es destacable la labor de esta novicia y madre fundadora por la ciudad de Cádiz. Recientemente ha sido declarada Venerable por el Papa Francisco y se encuentra abierto su proceso de beatificación.

domingo, 9 de abril de 2017

TANO Y EL CRISTO DE MEDINACELI

Recuperamos en esta ocasión un texto que escribimos en su día para el anterior blog que teníamos, Cádiz más cerquita que la mar, y el que ante las copias y publicaciones sin nuestra autorización ni siquiera nuestra cita, decidimos eliminar, y que fue el texto más visitado. Creemos que estando en la semana de pasión gaditana en estos momentos, es la hora de recuperarlo.

Publicado el 5 de junio de 2011

En esta nueva entrega vamos a relatar o resumir una historia que se comentaba en Cádiz y que Bartolomé Llompart recogió en uno de sus magníficos artículos el 1 de abril de 1964 en Diario de Cádiz, hablando de un suceso anterior. Yo tuve la oportunidad de leerlo en la publicación "El Cádiz de Bartolomé Llompart, De ayer a hoy", y la verdad que me llamó poderosamente la atención, y por eso, aunque faltándome claramente la capacidad comunicadora y la dialéctica de ese genio del periodismo gaditano, os intentaré resumir de la mejor manera posible en unas líneas en el blog.

Nos cuenta Bartolomé Llompart la historia de "el Tano", un pobre de Cádiz sin un duro, pero un pedazo de pan incapaz de hacerle daño a nadie sin meterse en líos, siendo muy extraño lo que le sucedió en una noche de Viernes Santo Madrugada....

foto: Onda Cádiz Digital
Eran las dos de la madrugada en la plaza de la Catedral cuando la cruz de guía avanzaba hacia las puertas de la Seo Gaditana, mientras Jesús de Medinaceli repetía una estampa que se perdió, la de pasar bajo el Arco de la Rosa, una compleja operación que era superada por los cargadores con una meticulosidad abrumadora, siendo una de las más bellas estampas que nos dejó la Semana Santa de antaño. 

De pronto, entre el silencio, una voz sin el mayor sentido de la armonía y la musicalidad, con un cierto tono que recordaba a una payasada, se abrió paso entre el sonido de la nada. Sólo un borracho o un anticlerical era capaz de romper la magia de la madrugada con una saeta parodiada de la peor de las maneras. El saetero siguió cantando la saeta y se enfrentó con el público que le gritaba - ¡Fuera! ¡A la cárcel!- hasta que tuvo que intervenir la policía y ponerle las esposas para evitar su resistencia.

fuente: postal de Todolección.


Entre el tumulto empezaron los primeros rumores: - ¡Pero si es el Tano! ¿Cómo ha podido hacer esto con lo buena persona que es?... Lo habrá traicionado el vino...

Nadie se fijó, ni se percató que en el momento de cruzarse con Jesús de Medinaceli y atado con sus esposas el Tano alzó sus manos hacia el Señor para decirle: " Lo prometido es deuda. Padre Jesús, ya vamos iguales, presos y esposaos". Mientras la gente seguía reprochándole su actitud: " Cállate borracho, que estás delante del Señor"....

A la mañana siguiente en comisaría se hablaba aún de los hechos. La noche había sido tranquila excepto por el altercado protagonizado por ese "borracho" que decían en comisaría que había alborotado en su inconsciencia la plaza de la Catedral.

Pero nada más lejos de la realidad. Tano estaba fresco, y en el calabozo se mostraba con sus cinco sentidos. Estaba cumpliendo una promesa que hizo en agosto al Señor, cuando uno de sus hijos enfermó de gravedad, y el Tano en un alarde de fe se fue a Santa Cruz a pedirle a Jesús de Medinaceli que pusiera bueno a su hijo, que volviera a jugar por la playa, y le prometió que si lo curaba acabaría la noche lo mismo que él, preso y "amarrao". Por eso Tano la lió de esa forma aquella noche que aún se recordaba a mitad de siglo en la madrugada del Viernes Santo.

Sin saber ciertamente su veracidad, Bartolomé Llompart relató la historia de tal forma en su artículo que era imposible que no la recogiera en este blog. 



sábado, 8 de abril de 2017

UN BARRIO SOLIDARIO: SORTEO DE DOTES EN LA VIÑA


por Antonio de la Cruz Sastre. (Doctorando en Artes y Humanidades por la UCA)



Seguro que muchos hemos escuchado alguna vez aquello de “aquí si algún turista perdido pregunta, se le coge de la mano y se le lleva la sitio”. Desde tiempos inmemoriales, se alaba la hospitalidad de los habitantes de la ciudad de Cádiz para con los ciudadanos extranjeros, de hecho, las colonias de forasteros siempre han sido uno de los aspectos demográficos más interesantes y enriquecedores para la fisionomía e idiosincrasia de nuestra ciudad.

“Gades

(…) Franca hospitalidad al mundo ofrece,
dando asilo a las  patrias libertades:
Cádiz, en fin – la fama lo pregona-
merece entre las bellas, la corona.”[1]

Pero hoy, quisiera contaros la historia de la solidaridad de un barrio, de una cofradía, de sus gentes y de las necesidades que a ellas les afectaban y, de cómo hacerle frente un 19 de marzo de 1831.

Y, ahora que ya estamos inmersos en la Semana Santa y, sin pertenecer al mundo cofrade, siempre he destacado el valor de los fondos documentales que atesoran los archivos de las cofradías y hermandades gaditanas. En ellos se encuentran reflejados muchos aspectos y vivencias del día a día de un barrio e interesantes acciones con sus vecinos, capaces de aportar la información de los quehaceres diarios de una comunidad a lo largo de los años[2].



Fruto del valor excepcional de estos archivos, encontramos en el fondo documental del Archivo de la Archicofradía de la Palma una documentación referente a la solidaridad de un barrio, concretamente, localizamos un grupo de 19 papeletas y solicitudes para participar en un sorteo de dotes realizado el día de la festividad de San José en 1831.

Según esta documentación, existió un sorteo de dotes en el barrio de la Viña dirigido a las mujeres que, debido a la carestía económica de uno de los barrios más humildes de la ciudad, no podían hacer frente al aporte de la dote para el casamiento. Así pues, relatan los documentos, como para ayudar a sus vecinos, se colocarán carteles informativos por todo el barrio para que las mujeres puedan optar a dicho sorteo, cuyos requisitos eran:

-          Mujer
-          Estar bautizada
-          Ser pobre de solemnidad
-          Edad máxima de 30 años
-          Residir en el Barrio de la Viña

Pero, mejor nos lo cuenta “Antonia Merino”, una de las 19 participantes del sorteo viñero:


“Sres. Presidentes y demás oficiales de la Archicofradía de Nuestra Señora de La Palma.

Antonia Merino natural de Cádiz, de estado soltera de edad veinte y nueve años, bautizada en la Parroquia de San Lorenzo, hija de José Merino y de Carmen Hernández (Difunta) Habitante del Barrio de la Viña, calle de San Nicolás nº 225 a Ustedes. Expone que hallándose adornada de la circunstancia que se requiere para obtener unas de las dotes que se han de sortear en el próximo día de San José, suplica a ustedes se sirvan previos los informes oportunos incluirla en el sorteo cuya gracia ni duda obtener de ustedes mediante lo expuesto y la pobreza en que se halla la suplicante.

Cádiz 24 de Febrero de 1831


Firma Antonia Merino”




            Algunos de los datos más relevantes: las diversas residencias que aparecen en las papeletas del sorteo, son el reflejo principal de la humildad con la que se vivía en la primera mitad del XIX en el barrio de la viña. Según los datos, las calles son las siguientes:

-          San Leandro, actual Calle de la Palma: 7
-          Calle Jesús, María y José, actual Calle Paraguay: 2
-          Calle San Nicolás: 1
-          Calle de la Portería: 2
-          Calle Trinidad: 1
-          Calle de la Rata, actual Calle Paz: 1
-          Calle Consolación, actual Cristo de la Misericordia: 2
-          Calle San Félix: 1
-          Calle de la Caridad, actual Calle Bolivia: 1
-          Calle Ángel de la Viña, actual Calle Ángel: 1


Localización de las viviendas de las solicitantes



            Las edades oscilan entre los 9 a los 29 años y, los Bautismos se han realizado en tres parroquias diferentes:


Bautizos:




            Este tipo de sorteos no era algo desconocido, se sabe que filántropos como el comerciante sirio Juan Clat "Fragela" y su posterior fundación, ya los llevaban a cabo en la ciudad a finales del XVIII. Posteriormente, entidades como la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Cádiz en 1886 o el Casino Gaditano, ya entrado el siglo XX, siguieron con la práctica.

            Pero, para finalizar y, para volver al presente, destacar las labores de los nuevos movimientos, asociaciones y comunidades que se aúnan para favorecer a los más necesitados, llámese Banco de Alimentos, Calor en la Noche, Amigas al Sur y un largo etcétera, del cuál podemos seguir haciendo gala de la humildad y la solidaridad que caracteriza a nuestro pueblo.




[1] Glorias de España: Colección de emblemas latinos con su versión parafrástica al castellano en que se califica á la primeras ciudades que fueron cortes de reino ó capitales de antiguas provincias, por los mas notables hechos históricos á ellas referentes, compuesta y dedicada á las mismas por Juan Saiz de Arroyal. 1861.

martes, 4 de abril de 2017

LA MANSIÓN DE PEDRO ALONSO O´CROWLEY; UN PRIMITIVO MUSEO EN EL CÁDIZ DEL XVIII.


Por todos es conocido que Cádiz en el siglo XVIII al ser cabecera del comercio con Indias, consiguió ser también una de las ciudades más ricas e ilustradas del mundo. La mayoría de los que hacían dinero con el comercio lo invertían en sus casas y negocios particulares. Pero, algunos, actuaron como filántropos y otros lo hicieron como auténticos coleccionistas de arte, aunando de las mejores que se podían ver en el reino de España. Son conocidos los nombres de Martínez de Pinillos y el que nos ocupa, Pedro Alonso O´Crowley como tales. 

Este hombre, nacido en Cádiz en 1740, era hijo de irlandeses afincados en la ciudad. Muy pronto empezó a ejercer como tratante comercial, y en 1765 realizó su primer viaje a América. Sus copiosos ingresos le llevaron a sumar una cuantiosa fortuna, que el citado señor deseó emplear en obras de arte. 

Pronto compró una casa en la calle Doblones 34 al Marqués de Casa Estrada y allí estableció su hogar principal que compartiría con su esposa María Dolores Power desde 1784, además de diferentes casas en la Isla de León. En esa casa, O´Crowley iría acumulando un material artístico riquísimo, a la vez que la iba dotando de una brillante decoración. 

Antonio Poz, en su Viage a España, de 1794, nos comenta una visita a la mansión en la que pudo observar el patrimonio acumulado por Pedro Alonso:

"Vi también con singular complacencia la casa de Don Pedro Alonso O- Cruley, y todas las singularidades de las bellas Artes, monedas, piedras grabadas, y otros monumentos de la docta antigüedad, que ha recogido. La colección de pintura asciende a un par de centenares de piezas; las más son originales y de buenos Autories, así Españoles como Extrangeros; las hay de Pablo Veronés, de Ribera, de Rubens, Van- Dick, Alonso Cano, Murillo, Ribalta, Castillo, Céspedes, Velázquez, Carreño, Zurbarán, el Piombo, Borgoñon; varias de Murillo, diferentes de la Escuela de Durero, Brughel y otros muchos, de Juan de Sevilla, de Pedro Atanasio, de SCastillo, de Martinez, etc, etc. Es mucho lo que hay, y algo de ello se estima de Ticiano y de Guido.

Piensa el Señor O-Cruley edificar una galería para colocar dichas obras con buen orden, y ya puede ser que lo haya executado. No se limita su buen gusto y afición a las pinturas; pues se extiende también a las Antigüedades de todas suertes, habiéndose aplicado particularmente al conocimiento de las monedas antiguas; ello es que el número de estas asciende a unos quantos millares, y que es muy copiosa la colección imperial, y aún más por su término, la de nuestras Colonias...." 

Y es por esa colección numismática por la que fue uno de los más conocidos del mundo, siendo socio de la Vascongada de Amigos del País, de la de Anticuarios de Escocia, de la Económica Matritense; y Académico de la Real de la Historia. 

Entre sus publicaciones, destacan también las de Numismática, con la traducción de "Diálogo sobre la utilidad de las medallas antiguas" y la descripción de su Museo Numismático. 

En una Carta a Antonio Ponz recogida por Pablo Antón Solé, O´Crowley menciona las obras de mayor interés ;

"Las que por más superiores piezas dme dijo vuestra merced le tuviese en la memoria fueron a saber:
- Un Cristo Grande de Alonso Cano
- El mi agro de San Grego en la Misa, pieza grande de Ribalta.
- Un San Juan en el desierto, de Anibal Carraci
- Una Magdalena de Murillo.
- Otra dicha de Jordán imitando al Guarnicho
- Dos cuadros chicos originales de P.P. Rubens
- Un borrón de Murillo, representa el cuadro que está en los capuchinos, de Sevilla, en que J.C. se desclava un brazo de la cruz y con el mismo abraza a San Francisco, etc.

Para poner en el mejor orden y colocación dichas pinturas, estoy fabricando una Galería de 14 varas de largo, 5 1/2 de ancho y 7 de alto;  no tendrá luces colaterales ni otra más que la que reciba por tres linternas en el techo de a siete cuartas de diámetro cada una con resguardo de cristales, etc.

Mi medallero en todas series pasa del número de 7000 monedas...."

También menciona Pablo Antón Solé las estatuas ídolos y relieves que poseía, ascendiendo a 558 piezas, destacando una cabeza de mármol de Apolo de Acinipo, una estatua de un gladiador de Carmona y un Hércules de Bronce de Sancti Petri.

Pedro Alonso O´Crowley falleció en diciembre de 1816 en su ciudad natal, rodeado de los suyos.

Fierro Cubiella, en un artículo en Diario de Cádiz el 2 de marzo de 2004, nos mencionaba la posibilidad de que la Galería fuese construida en el subterráneo de la casa.

La casa fue objeto de una restauración bastante buena por parte de la Junta de Andalucía hace poco tiempo, gracias a la insistencia del historiador Juan Ramón Ramírez y el buen trabajo de los restauradores. Así, hoy podemos entrever, aunque bastante de lejos, la mansión donde Pedro Alonso O´Crowley soñó con hacer un museo.

Fuentes:
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- Solé, Pablo Antón, "El anticuario gaditano Pedro Alonso O´Crouley" Archivo Hispalense, Revista Histórica, Literaria y Artística, tomo 44, nº136.
- Fierro Cubiella. JA. "La Casa de O´Crowley" en Diario de Cádiz, 2 de marzo de 2004.
- Ravina Martín, Manuel "Testamento de O´Crowley" en 23 testamentos del Cádiz de la Ilustración. 
Cádiz, Consejería de Cultura. AHPC.
- Joseph Ponz y Antonio Ponz, Viage a España. Madrid, 1794.


lunes, 27 de marzo de 2017

LA EPIDEMIA DE PESTE DE JULIO DE 1681.


Las epidemias de peste son uno de los elementos catastróficos que merman la población de la ciudad de Cádiz desde el siglo XVI. Son conocidas las de 1582-83 que afectó a Cádiz en 1581, con efectos que todavía no han sido calibrados en su magnitud. En esa época Cádiz no pasaba aún de ser una pequeña ciudad con un hábitat no superior en todo caso a los 7.000 habitantes que vivían entre la antigua cerca medieval y los arrabales que habían crecido algo en su entorno. La población aumentaba por la disposición que desde 1509 permitía a Cádiz la escala de la flota de Indias por la Real Cédula de la reina Juana, que dejaba a  los barcos la posibilidad de registrarse en Cádiz sin necesidad de subir por el Guadalquivir hasta Sevilla. Aún así, seguía siendo una población débil. Después del saqueo anglo- holandés, como es sabido, Felipe II siguió su conciencia y aceptó fortificar la ciudad siguiendo los modelos del renacimiento italiano, negándose a abandonarla, lo que llevó a la ciudad a su vida más prospera que continuaría durante todo el siglo XVII y el siglo XVIII. 

Durante el siglo XVII las epidemias, lejos de desaparecer, aumentaron. La de 1647 a 1650 hizo estragos en la población andaluza hizo estragos en Andalucía sin maltrechar en demasía la población de la cuidad de Cádiz, pero sí la de Sevilla, que perdió hasta un 50% de sus habitantes, lo que suponía un avance de la segunda frente a la primera en lo que era la carrera de Indias.

Pero sin duda, la epidemia con más fuerza del siglo XVII en la ciudad de Cádiz, fue la de 1681. Una epidemia de peste que se abre paso en la península ya desde 1676, y que obligaba al cabildo de la ciudad a tomar algunas precauciones para evitar el contagio. Aún así, esta epidemia era imparable y rápidamente invadió toda la zona levantina y el Magreb, lo que provocó una escasez alimenticia sin precedentes. 

Las medidas tomadas por las autoridades fueron las rondas nocturnas para evitar el paso clandestino de apestados a la ciudad y la compra de trigo a Francia para paliar la necesidad alimenticia. Otras medidas fueron más drásticas, pidiéndose la supresión de la comedia por el cabildo eclesiástico, ya que consideraban la peste un castigo divino por la falta de moralidad demostrada.  

Imagen del Hospital Real en la maqueta de Cádiz.
(extraída del blog Calle Ancha de Alberto Ramos Santana)
En julio de 1680 se conocen casos de apestados en el Puerto de Santa María, y un años después en julio de 1681, la epidemia aparecía en la ciudad de Cádiz, temiendo incluso que la epidemia pudiera viajar a América con la flota de Indias, entonces atracada en la Bahía.  Se cuenta que el primer enfermo fue el escribano Juan de Sera, en la calle del Santo Cristo de la Calle Sucia. Se quemaron las ropas y los enseres sobre el Campo Santo de la ciudad (plaza de Fragela). Muchos huyeron de la ciudad, pero la peste no tardó en propagarse. 

Fue el Hospital Real el que sirvió de enfermería para los apestados pero no había cirujanos dispuestos a trabajar con ellos. El uniforme de los que sí aceptaron el trabajo, como enterradores, era morado hasta los pies. Los enfermos en cuarentena eran amontonados en el islote de San Sebastián. 

La peste remitiría en su totalidad el 22 de julio, día de Santa María Magdalena, y los vecinos de Cádiz lo achacaron a la intervención divina. Durante las mayores sacudidas de la epidemia fueron muchos lo que se acercaron a rezar al señor de Santa María, el cristo de Jesús Nazareno. En la madrugada del 21 al 22 de julio aparecen recogidos testimonios de personas que aseguran haber visto a la imagen atravesar la ciudad y acudir al Hospital Real. 

Una de ellas es la religiosa del convento anexo a la Iglesia, el de la Inmaculada Concepción, Sor Isabel Garrido, que aseguró ver bajar al señor de su camarín al señor acompañado de lo que parecía ser María Magdalena (cuya imagen no existía). 

Otro testimonio lo da Felipe Acosta, que aseguró verlo caminando en dirección al Hospital Real por la calle Compañía.  A su vez, muchos enfermos lo describieron también dentro de las salas del Hospital. 

Desde entonces, se le tiene en Cádiz gran devoción y se pone su imagen junto a las armas de la ciudad y en los certificados sanitarios expedidos por el ayuntamiento a los capitanes de barcos. 


Se celebró una novena en la Catedral Vieja de Cádiz en acción de gracias y se le otorgó a la imagen protectora la categoría de Regidor Perpetuo de la Ciudad, usándose la leyenda que aún hoy se guarda en la cofradía de "A peste nos curat"

Hemos querido recoger una historia, que no por ser más conocida, es analizada con detalle y merece ser recordada dentro de este blog.

Para ello, hemos utilizado tres fuentes fundamentales, una la propia web de la hermandad de Jesús Nazareno que describe sus emblemas y la historia ; 

http://www.nazarenodesantamaria.com/cofradia/institucional/emblemas-y-lema

Otra, quizás la más importante, el análisis que hace Manuel Bustos Pavón en su obra Cádiz, los siglos decisivos de la editorial Silex, que recoge estos hechos en las páginas 31 y 42,  

Y por último, las memorias de Raymundo de Lantery, que por ser coetáneas a los hechos, nos parecen una fuente directa. 

Espero que el ávido lector y seguidor de este blog saque sus propias conclusiones.