jueves, 28 de diciembre de 2017

El arte perdido en Cádiz. Coleccionistas de arte en el Cádiz del XIX.

El Cádiz comercial hizo prosperar a muchas familias gaditanas y extranjeras que convirtieron sus casas en la ciudad en auténticos museos de colecciones de arte. Estamos hablando de un tiempo donde el coleccionismo daba pomposidad, y se coleccionaban desde pinturas hasta objetos arqueológicos. La mayoría de estas colecciones abundantes en la ciudad se fue perdiendo en el tiempo hasta prácticamente desaparecer en otras manos privadas o museos del resto del mundo, pero pensamos que es interesante conocer el legado del que dispusieron estos burgueses acomodados en sus casas y que por lo tanto, un día tuvo la ciudad, aunque no fuera disfrutado por todos.

Entre las mayores colecciones, como hablamos en otros post se encontraba la de Pedro O´Crowley. Este comerciante de origen irlandés intentó establecer en la ciudad un pequeño museo o galería en su casa natal. Destacaremos sobre todo algunas de las notables obras que nos menciona Antonio Ponz en su Viage de España. Así Antonio Ponz recoge en su libro lo siguiente:

"Vi también con singular complacencia la casa de Don Pedro Alonso O- Cruley, y todas las singularidades de las bellas Artes, monedas, piedras grabadas, y otros monumentos de la docta antigüedad, que ha recogido. La colección de pintura asciende a un par de centenares de piezas; las más son originales y de buenos Autories, así Españoles como Extrangeros; las hay de Pablo Veronés, de Ribera, de Rubens, Van- Dick, Alonso Cano, Murillo, Ribalta, Castillo, Céspedes, Velázquez, Carreño, Zurbarán, el Piombo, Borgoñon; varias de Murillo, diferentes de la Escuela de Durero, Brughel y otros muchos, de Juan de Sevilla, de Pedro Atanasio, de SCastillo, de Martinez, etc, etc. Es mucho lo que hay, y algo de ello se estima de Ticiano y de Guido.

Piensa el Señor O-Cruley edificar una galería para colocar dichas obras con buen orden, y ya puede ser que lo haya executado. No se limita su buen gusto y afición a las pinturas; pues se extiende también a las Antigüedades de todas suertes, habiéndose aplicado particularmente al conocimiento de las monedas antiguas; ello es que el número de estas asciende a unos quantos millares, y que es muy copiosa la colección imperial, y aún más por su término, la de nuestras Colonias...." 

En una Carta a Antonio Ponz recogida por Pablo Antón Solé, O´Crowley menciona las obras de mayor interés ;

"Las que por más superiores piezas dme dijo vuestra merced le tuviese en la memoria fueron a saber:
- Un Cristo Grande de Alonso Cano
- El mi agro de San Grego en la Misa, pieza grande de Ribalta.
- Un San Juan en el desierto, de Anibal Carraci
- Una Magdalena de Murillo.
- Otra dicha de Jordán imitando al Guarnicho
- Dos cuadros chicos originales de P.P. Rubens
- Un borrón de Murillo, representa el cuadro que está en los capuchinos, de Sevilla, en que J.C. se desclava un brazo de la cruz y con el mismo abraza a San Francisco, etc.

Para poner en el mejor orden y colocación dichas pinturas, estoy fabricando una Galería de 14 varas de largo, 5 1/2 de ancho y 7 de alto;  no tendrá luces colaterales ni otra más que la que reciba por tres linternas en el techo de a siete cuartas de diámetro cada una con resguardo de cristales, etc.

Mi medallero en todas series pasa del número de 7000 monedas...."

Destacará sobremanera la colección de arte de Sebastián Martínez , que según nos dice Ramón Solis superaba los 300 lienzos, además de otras numerosas obras de arte no pictóricas. Así el mismo Antonio Ponz se quedará asombrado de la majestuosidad de esta colección recogiéndola también en sus escritos;

  " Se encuentran en ella obras muy singulares de Ticiano, de Leonardo da Vincia, de Velázquez, de Murillo, de Cano...
De Tiziano es una Diana sentada sobre sus ropas como en actitud de haber salido del baño... La obra es del mejor Tiempo de Ticiano...
De igual consideración es por su término la tabla de Leonardo da Vinci que representa de medio cuerpo al Salvador del mundo...
Merecen muy particular mención tres bodegones de Don Diego Velázquez...
Hay en dicha colección un quadro de Murillo... representa un país sumamente frondoso... Del mismo Murillo posee el Señor Martínez un San Juan Niño...y un San Antonio de Padua... De Alonso Cano hay una Dálila cortando los cabellos á Sansón... Sería largo especificar todas las otras pinturas de esta colección... Las hay de Ribera, de Sebastián Herrera, de Zurbarán..."

Otra colección importante será la de Nicolás de la Cruz y Bahamonde, conde de Maulle, que contaba con firmas importantes tales como las de Peruggini, Guido Rehni, Trevisani, todo ello presidido por un Leonardo da Vinci. 

Destaca también la colección de Josph de Murcia con una Magdalena y un San Gerónimo de Alonso Cano, también "la Muerte de Abel" de Bianchi, cuadros de Herrera el viejo, de Ribera, un retrato de Murillo y otro de Van Dick.

San Diego de Alcalá, de Zurbarán, que estuvo en la colección de Luis de Sola y Sola
Por último, aunque la lista de coleccionistas continuaría, hablaremos de la colección de Luis de Sola y Sola, que heredaría su hijo y primer alcalde de Cádiz de la Segunda República, Emilio de Sola y Ramos. Este tendría la colección en un piso de la calle Adolfo de Castro, donde colgaban un San Diego de Alcalá de Zurbarán, una sagrada familia de la escuela lombarda, San Felix de Cantalicio y el Niño Jesús de Murillo, un San Andrés de Tintoretto, un descendimiento de Maerten de Vos, algunas planchas de Rubens, y destacando, un Ecce- Homo de Alonso Cano.

La decadencia económica de algunos de ellos, en otros casos, la guerra Civil, como con Emilio de Sola, fueron haciendo que estas obras salieran de la ciudad para no volver, y así, aunque nunca fuera del pueblo y sí de las ricas familias, la ciudad vio perder obras de arte que habían estado asentadas en la ciudad.

Por su presencia aquí, su relación ya con la historia gaditana, pensaba que había que recordarlas.

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