martes, 24 de marzo de 2020

Notas sobre la Capilla de Loreto u Orden Tercera de San Francisco.

En estos días de aislamiento, sin acceso directo a bibliotecas o fuentes, sólo contando con las que poseemos físicamente en casa y a las que hemos podido acceder por internet, no nos atrevemos a realizar un estudio exhaustivo de lo que fue la Capilla de la Venerable Orden Tercera de los Franciscanos de Cádiz o de la Virgen de Loreto. Por ello, apuntaremos sólo unas notas para acercarnos al conocimiento de la misma de lo que hemos podido encontrar en las fuentes de las que disponemos. 

La Capilla de Loreto formaba parte del convento de San Francisco ocupando lo que hoy sería el Hotel de Francia y Paris y parte de la actual plaza, que tras el derribo de la misma, llevaría el nombre de Plaza de Loreto. 

Va a recibir este nombre de la advocación que se veneraba en la misma, una pequeña virgen que se encontraba en el altar mayor de la misma y que se diferencia de la advocación del convento en general, que era la de la Virgen de los Remedios.

Aunque no sabemos sus dimensiones exactas, las representaciones de la misma en la maqueta y en el cuadro de la familia Aramburu que se conserva en el Museo Municipal nos hacen pensar que no era tan pequeña como imaginábamos. 

CONVENTO DE SAN FRANCISCO.  VISTA DE CÁDIZ
MUSEO MUNICIPAL. SIGLO XVII. 
La donación del solar para la construcción de la Capilla se produjo el 7 de mayo de 1589. La creación de la Cofradía de la Virgen de Loreto llevará acento italiano, siendo comerciantes genoveses, en su mayoría, los que la formaban. 

Poco he podido encontrar sobre su decoración interior, sólo lo que mencionan los viajeros y acadamecistas que visitaron la ciudad a comienzos del siglo XIX y que hablan de la capilla como "churrigueresca" con carácter despectivo al igual que de la Iglesia de San Francisco, por lo que la misma debió obedecer en el siglo XVII a una decoración barroca recargada, tan denostada por los amantes del neoclacisismo. Si tenemos el proyecto de una reja y un retablo de caoba de la Capilla, que se encuentra en el Archivo Histórico Provincial y que confirma ese estilo arquitectónico, proyecto de 1620, que se encuadra en el "boom" barroco de la ciudad gaditana.

PROYECTO DE REJA Y RETABLO. 1620.
De la imaginería interior, tenemos también pocas noticias, o hemos encontrado poco, sabemos que existía una Virgen de Loreto, que muchos identifican con la que se encuentra en el coro de la Iglesia de San Francisco en estos momentos y que pudo ser visitada en la exposición sobre el convento que se realizó hace unos años. También se documenta la presencia de una Virgen de los Dolores, que algunos identifican con la que se encuentra actualmente en la Parroquia de San Antonio de la Ciudad. siguiendo la representación de grabados de la época, como nos dice Luis Manuel Real Guerrero.

Entre las curiosidades que ocurren en la Capilla, tenemos la expulsión de los cofrades italianos, acusados de contrabando, ya que parece ser que utilizaban los bajos de los bancos para guardar la mercancía que obtenían con el comercio. 
Virgen de Loreto. Foto: Ramón
Fernández Ruiz
Representación de la Virgen
de los Dolores
Virgen que se venera en San
Antonio

Lo que sí conocemos son los procesos seguidos para su derribo, primero con el intento de municipalización del Convento por el Ayuntamiento, las protestas de la propia orden que, al ser secular y tener el templo abierto al culto creía que se incumplía la ley. Los informes sobre el deterioro de la misma, utilizados para intentar justificar su destrucción, y por último la reclamación de indemnizaciones tras ser derribada en 1873-74, en pleno sexenio democrático, y que aparecen en las actas capitulares del Ayuntamiento de Cádiz.


Bibliografía;

- Ruiz Nieto- Guerrero, María Pilar y Jiménez Mata, Jose Manuel. Historia Urbana de Cádiz. II Permanencia y transformación a partir de 1800. Lampreabe, Madrid, 2019.
- Actas Capitulares Archivo Histórico Municipal de Cádiz.
- Orozco Guerrero, Antonio. Cádiz durante el sexenio democrático. El Conflicto Iglesia- Secularización. Tesis doctoral UNED. consultado en http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/tesisuned:GeoHis-Aorozco/Documento.pdf

lunes, 2 de marzo de 2020

Fenómenos paranormales en Arcos en 1936. ¿Un duende?


Con el título de ¿un duende? hemos encontrado una noticia en el periódico Diario de Cádiz del 26 de junio de 1936 en su edición de tarde. Como creemos que la noticia habla por sí sola, creemos que podemos rescatarla en este nuestro blog para compartirla con nuestros lectores.


Arcos de la Frontera. ¿un duende?

Sin duda que los duendes cansados de la vida urbana han decidido, ante la proximidad del verano, pasar una temporada en el campo, y sin duda por esto, han venido a establecerse en la finca "las Encinillas" de este termino. 

Hace unos días el tema de las conversaciones de todos los desocupados gira alrededor de ciertos fenómenos inexplicables, al decir de algunos, que en estos días y a pesar de estar distante del pueblo unos seis kilómetros, son muchos los curiosos que se han trasladado a aquel lugar en busca de esas emociones ultraterrenas y muchos también los que sugestionados por el mido, o por el placer de continuar la "fiesta" , han venido afirmando lo que en un principio había quedado reducido al círculo estrecho de la vida familiar.

A título de curioso nos hemos desplazados al citado pago, y a pesar de permanecer en él durante algunas horas, no hemos podido ver ninguna de las faenitas del duende, el fantasma, los espíritus o "el miedo" como en ésta le llaman. Sin duda, que este ser sobrenatural pensó, vista la nimosidad del grupo de muchachos que nos acompañaban, que no les saldría muy bien la cuenta hacer una de sus "curiosidades".

Pero aunque no vimos el fantasma, escuchamos a varios campesinos, que aseguraban haber visto salir piedras de donde no había nadie, moverse platos, abrirse puertas bien cerradas, etcétera. 

Lo cierto es que la familia que habitaba la finca la ha abandonado, con las naturales molestias y perjuicios. ¿Se proponía esto el duende?.

Es lamentable que en este siglo hayan gentes que exploten la ignorancia de otros. Llamamos la atención a las autoridades competentes para que estas cosas no ocurran ya que la fantasía pasa pero la realidad queda , como en el caso citado, patentada en un hogar deshecho. 

El corresponsal.



sábado, 22 de febrero de 2020

Mis rinconcitos: Los bancos de Cádiz.

No sé si seré yo, que soy un hombre un poco extraño, o si es el común en mis paisanos, pero la mayoría de los mejores momentos de mi vida los he vivido en torno a los bancos de la calle. Sí, esos que están siendo sustituidos por sillas unipersonales frías que impiden el contacto, porque muchos de ellos eran usados por los sintechos para dormir. 

Recuerdo, sin embargo, uno de los primeros bancos donde me senté con mi pandilla. Era en la laguna, allí descubrí el alcohol como estimulante cuando beber una litrona parecía ser rebelde y mucho más si lo acompañaba con un cigarro. Ese banco fue testigo de mis primeros pensamientos racionales con sentido, de las primeras veces que mis amigos y yo nos planteamos el sentido de la vida, y cómo mejorarla. Allí lloré cuando estaba triste, allí me refugiaba sólo para contarle mis problemas, y allí también di mis primeros besos. 


Sin duda, uno de los bancos que más recuerdos míos guarda, es uno que está en la Alameda. En mis tiempos universitarios me ha visto hablar con mi padre (cuyas cenizas están en el mar), sentir el amor, estudiar, reflexionar, llorar... y es que ese banco era diferente. El aire era diferente, allí venían las musas cuando quería escribir, el viento me refrescaba cuando tomaba un refresco, me hacía revitalizarme, me hacía reflexionar en la soledad, me hacía comprender la dureza de la vida y me hacía ser más fuerte ante la adversidad. 

También veía en los bancos, como parejas de adolescentes se formaban, y como otros, mantenían su amor después de 60 años, junto a la fuente de los niños del paraguas en el parque Genovés. 

Y es que los bancos de Cádiz, te pueden contar mi vida, como la de muchos gaditanos, que como yo, los utilizamos como confidentes. Espero que nunca se pierdan del todo.

sábado, 23 de noviembre de 2019

El Ángel de Sopranis.


A veces, cuando nuestra vida diaria nos hace ser los más incrédulos, sometidos a las penurias de una existencia dolorosa, en la que nos sentimos simples piezas de un engranaje que no para y que no cambia para que las cosas funcionen y pensamos en que la material es la única realidad que nos define, la vida nos pone a prueba y nos hace volver, al menos, a reflexionar sobre la existencia de algo más, que no sabemos definir y de la que necesitamos alguna prueba para recuperar nuestra fe en que la vida no terminará por convertirnos en polvo.

Así estaban las cosas, en la calle Sopranis, en la casa de un conocido. La rutina diaria y la falta de tiempo ni siquiera le permitía pensar más allá que en preparar su trabajo y conseguir el dinero necesario para ir pagando facturas. Las cuestiones filosóficas o teosóficas habían sido aparcadas buscando las fórmulas más insospechadas para conseguir ingresos que le permitieran llegar a fin de mes.

El hombre en cuestión apuraba entre cigarro y cigarro, el descanso que le permitía seguir pensando en cómo redactar un currículo vitae adecuado, cómo enfocar una presentación a una empresa o cómo hacer un resumen de los miles de folios que se le acumulaban en la preparación de unas oposiciones.  Para no contaminar de la pestilencia tabaquera el resto de las habitaciones, hacía el ritual del humo en la ventana de la cocina, apagaba su cigarro y volvía a encerrarse en su cuarto con la intención de seguir una jornada dominada por el estrés y la ansiedad.

Cuando fumaba, su cerebro se despejaba y le iban viniendo ideas para escribir, para continuar su trabajo, para sus proyectos y, tenía la mala o buena costumbre, de correr hacia el ordenador para que esas ideas no se esfumaran y se perdieran en el aire como el humo del cigarrillo. En una de tantas, le vino una gran idea, apagó el cigarrillo, lo tiró a la basura y fue entusiasmado al cuarto para escribir.

Pasó un rato recopilando esas ideas, no pensando en nada más que en su trabajo. La ventana abierta traía a su cuarto el griterío y el jolgorio de una calle que tiene vida a casi todas horas.
De repente, empezó a escuchar golpes, tímidos golpes, que el hombre atribuyó a algún vecino. Pero se hacían más intensos, y aunque seguía con la mente en la pantalla de su ordenador, empezaba a prestarles atención.  

Ahora sí, un gran golpe en el salón, esto no podía ser otra cosa que en su casa. Tras este golpe, se levantó de su silla rápidamente, miró el salón y vio un antiguo reloj heredado por generaciones de su pareja tirado. Le llamó la atención la distancia de la caída. Estaba en una estantería en la pared y había volado unos tres metros hasta impactar con el suelo. A su vez, el reloj se encontraba detrás de otro reloj más pequeño que no había caído. Todo resultaba extraño, raro. Al llegar al reloj, empezó a oler, oler a quemado, mientras que en el resto del salón no se percibía. El olor a quemado lo llevó hasta la cocina y, al entrar, vio como la papelera ardía. Sin duda, el cigarro no se había pagado correctamente, había prendido algo en la papelera y ahora las llamas ya alcanzaban una cuarta, con el peligro de que la papelera estaba muy cerca de la bombona de gas.

Un escalofrío recorrió su cuerpo, porque inmediatamente se le vino a la mente, que alguien le había avisado, alguien le había salvado la vida. Quizás un antepasado, quizás un ángel, o quizás el viento haciendo maniobras imposibles. Su cabeza daba vueltas intentando negar lo evidente, y aún hoy sigue dudando entre si lo que vivió fue real o no, si alguien lo estaba protegiendo o fue fruto de la casualidad.

Lo que sí ocurre, es que ahora cuando está en peligro, no tiene miedo, pues esa duda le hace pensar que puede que sea importante para alguien o algo, que le protege.
Esta historia, que puede que parezca un relato inventado, os aseguro que goza de mi total credibilidad, porque aquel conocido de Sopranis es el que la firma, y ha dudado mucho entre hacerla pública o no.

viernes, 24 de agosto de 2018

UN NUEVO RELATO DEL 18 DE JULIO DE 1936 EN CÁDIZ.

En nuestra labor como historiador vamos encontrando documentación en los lugares más insospechados que nos acercan al conocimiento histórico. Hace unos días llegó a mi poder el relato histórico de un activo del Golpe de Estado de julio del 36, que tuvo bastante importancia en la capital gaditana. Con claros tintes partidistas escribe lo sucedido el 18 de julio. No sé si realmente aporta algo nuevo a lo ya escrito y estudiado, pero os dejo una transcripción del documento encontrado para que los historiadores hagan el uso que crean conveniente de él para su relato, pues es parte de nuestra profesión, el hacer públicas las fuentes cuando las tenemos.

Se trata de unos escritos de Eduardo Aranda Asquerino, concretamente, la persona que sacó a Varela del Castillo de Santa Catalina el día de actos, familia de los Carranza, y que titula su resumen como "Ligeros Apuntes de la Iniciación en Cádiz del Glorioso Movimiento Salvador de España".
General Varela

"El día 17 del més de Julio 1936, a las últimas horas de la tarde, la población de Cádiz pudo ver como el invicto, heróico y dos veces laureado General Varela, gaditano, había sido preso en el Castillo de Santa Catalina por orden de Madrid.

El sábado 18 de Julio hacia el mediodía, el General López Pinto, Gobernador Militar de la Plaza, ordenó la libertad del General Varela, y éste después de un cambio de impresiones con el Coronel de Artillería, marchó al Cuartel de Infantería de donde una vez arengadas las fuerzas, salió al frente una Compañía, situándose en la Plaza de España, en cuyo lugar se encontraba ya una batería de Artillería que, por orden del General López Pinto, Gobernador Militar, declaraba el Estado de Guerra y haciéndose en aquel instante cargo del mando de ambas unidades, intimó la rendición del Gobierno Civil. Esto ocurrió sobre las cuatro de la tarde y a continuación se distribuyeron las fuerzas tomando las bocacalles y dejando completamente cercado el edificio del Gobierno.

Aproximadamente a las trés de la tarde, se cursaron por los dirigentes de la Casa del Pueblo avisos a todos los afiliados para que se congregaran en aquella ante peligro inminente, corriéndose entre ellos la voz de "estamos perdidos", y arengándose desde la estación de Radio- Cádiz, de la que previamente se hicieron dueños un grupo de extremistas, a la masa proletaria, excitándola a que se echase a la calle, prendieran fuego y cometieran toda clase de desafueros.

Aún cuando se contaba con número aproximado de 5.000 afiliados, es lo cierto que solo concurrieron un millar aproximadamente, y de estos se destacaron algunos hacia el Gobierno Civil, otros fueron al Ayuntamiento, y el resto se esparció por distintos puntos de la población, no sin dejar una fuerte guardia en la Casa del Pueblo, en la que existía un depósito de armas y municiones muy importantes, pués también se dedicaban a la fabricación de bombas de mano, desde hacía algún tiempo, como pudo comprobarse.

De entre los reunidos en la Casa del Pueblo surgió la idea de asaltar una armería establecida en la entonces calle General Riego, pero el asalto fué rechazado valientemente por el dueño y uno de sus hijos, que enfrentados con los asaltantes dejaron muy mal herido a uno de ellos, que a los pocos momentos falleció en un zaguán de una casa próxima a la armería, otro resultó también herido y pudo escapar y el resto huyeron a la desbandada.

No hay que consignar que desde las cuatro aproximadamente, y también por orden de los dirigentes se fué cerrando el comercio, quedando las calles desiertas, oyéndose algún que otro disparo en distintos sitios de la población, con el doble fin de que los afiliados acudieran a sumarse a los de la Casa del Pueblo, y sembrar el desorden en la población.

A última hora de la tarde se circuló la orden por el ayuntamiento de que se cortara el suministro de luz  y agua, (estos servicios están municipalizados y la orden no se cumplió), con el fin, según las instrucciones recibidas, de que cortado el suministro de agua y luz durante toda la noche, pudiera ser destruído por el fuego el barrio más importante de la Capital, comenzando los incendios por la Calle Eduardo Dato, una de las vías principales de la Ciudad.

La noticia del incendio llegó a conocimiento del General encargado del cerco del Gobierno Civil, quien dispuso no se moviera fuerza alguna del lugar que le habían asignado, pasase lo que pasase, y ordenó a un Oficial de Artillería que con dos pelotones de Artilleros, ocho números de la Guardia Civil y catorce o diez y seis paisanos afiliados a Falange Española y Requeté, que desde los primeros momentos se habían presentado al General, marchase al lugar de los incendios con la orden de reprimirlos y castigar a los incendiarios.

Tan pronto llegaron a la calle Eduardo Dato y rompieron el fuego contra ellos estos huyeron en todas las direcciones dejando algunos cadáveres, pero sin que por desgracia pudiera evitarse la destrucción de los edificios incendiados, no solo en esta calle, sino en otros sitios de la Ciudad, pués siendo en su mayoría almacenes de tejidos ardieron con gran celeridad, tomando rápidamente incremento extraordinario no pudiendo más tarde ser dominado por el servicio de Incendios que apesar de órdenes circuladas por el ayuntamiento acudió al requerírsele y el que se tuvo que limitar a cortar el fuego evitando la propagación a los edificios inmediatos.

A las primeras horas de la noche un Jefe de Artillería con trés Oficiales de la misma Arma y cuatro soldados, por orden del General López Pinto, se hicieron cargo de la Central Telefónica, quedando desde aquel instante intervenido el servicio.

No cesó en toda la noche el tiroteo de la tropa al edificio del Gobierno, por dos de sus fachadas, en donde se hallaban emboscados los marxistas con el Gobernador, y otras personas autorizadas que resistían la intimación, resultando una víctima de la tropa, el corneta de órdenes del General Varela, que falleció al lado del General de un tiro certero, estando éste dando sus disposiciones, en el centro de la plaza. Las balas respetaron al General y a los suyos, que estaban a la descubierta, pero hubo que lamentar esta baja tan sin resultado práctico para los resistentes, siendo también heridos un Teniente de Infantería y dos soldados de Artillería.

La noche transcurrió en este plan, y los soldados habían de ser contenidos por el General, porque ansiaban tomar por asalto el edificio del Gobierno.

En cuanto al Ayuntamiento, se emplazó por las fuerzas una ametralladora frente a la Casa Capitular, y también durante toda la noche no cesó el tiroteo en ambas partes, ya que en el Ayhuntamiento había sido desarmada la Guardia Municipal y encerrados sus componentes, repartiéndose pistolas entre los afiliados que estaban encerrados en el Consistorio.

Otro de los sitios donde el tiroteo se mantuvo durante toda la noche fué en el edificio de Correos y Telégrafos.

Al amanecer del Domingo 19 entró en el puerto el barco de guerra "CHURRUCA", conduciendo las primeras tropas marroquíes, que desembarcaron inmediatamente del atraque del mismo. (Al hacerse de nuevo a la mar, se sublevó este barco).

Advertidos todos los que se encontraban en el Gobierno Civil de la presencia del "CHURRUCA" al doblar la punta de San Felipe, entrada en la bahía, rindiéndose sin condiciones, y fueron inmediatamente detenidos. En el ayuntamiento ocurrió lo propio, y esparcidas por la Ciudad las tropas moras en menos tiempo que se cuenta en relatario, la Capital entera quedó definitivamente en poder del Ejército y salvada para la causa nacional.

El amanecer de Cádiz el día 19 fué el alborear de España entera, porque sin la llegada tan apunto de aquellas tropas que envió el Generalísimo Franco desde Marruecos, Cádiz, al reaccionar los rojos, y observar la poca importancia numérica de los soldados, pués no pasaban de 600 hombres la totalidad de efectivos entre todas las Armas, hubiera quedado en trance de difícil solución, del que si bien no cabe duda que hubiera salido adelante toda la fé, entusiasmo y confianza que la guarnición tenía en sus dos Generales hubiera ocasionado un retraso quizás de consecuencias insospechadas en la llegada a la metrópoli sevillana de las primeras tropas de allende al Estrecho.

 Eduardo Aranda Asquerino.

viernes, 1 de junio de 2018

ESCUDOS Y HONORES DE CÁDIZ.

Intentaremos con este post dejar clara algunas notas sobre los escudos de la ciudad y de la diócesis de Cádiz y también sobre los honores que le son otorgados a la misma.

En primer lugar, el escudo de la ciudad representa a Hércules cubierto por una piel de león, separando con sus manos a dos leones y con una maza en los pies encuadrado en la leyenda HERCULES FUDATOR GADIUM DOMINATORQUE (Hércules fundador y patrono). Se cree que fue en tiempos de Carlos I cuando aparecen las columnas que ya documenta Gerónimo de la Concepción en 1690 y la cartela de NOM PLUS ULTRA. 

El origen del escudo es enigmático y hay diversas teorías que apuntan a diferentes reinados para su ejecución, siendo la más aceptada que fuese asignado por Alfonso X cuando la conquista de la ciudad. Para ello se basan en que la ciudad cada vez que se nombraba iba acompañada de la leyenda de Hércules incluso en Bulas Papales, como la del Papa Urbano IV. 

Sin embargo, la referencia más antigua del escudo la encontramos en Sellos Concejiles de España en la Edad Media en el siglo XV. La segunda más antigua es el grabado de Hoefnagel.

En cuanto a los honores de la ciudad, se supone que ya los Reyes Católicos le dieron el título de
Noble, al aparecer la ciudad acompañada de este adjetivo en documentación de 1512 que se encuentra en la Santa Caridad.

Sin embargo los títulos de Muy Noble y Muy Leal se les dan a Cádiz en 1521 al formar Cádiz parte de la liga confederada contra los comuneros, siendo los títulos otorgados por Carlos I.

El título de Muy Heroica será concedido por Fernando VII en 1816 tras el Primer Sitio de Cádiz y la Guerra de la Independencia en reconocimiento por los servicios prestados a la nación. 

El escudo catedralicio aparece comentado ya en textos de los siglos XVI y XVII. 

Fuente: Fierro Cubiella, Juan Antonio. Historia de Cádiz, Cádiz, 1993. 

jueves, 19 de abril de 2018

EL CONVENTO DE LA MERCED.

Dentro de nuestro repaso por los diferentes conventos extinguidos de la ciudad, nos faltaba hablar de uno que se encuentra en el corazón de barrio de Santa María, nos referimos al convento de la Merced, del cual todavía conservamos su iglesia a pesar de las vicisitudes que la historia le hizo sufrir.

convento de la Merced en la maqueta de Cádiz.
La orden mercedaria se instaló primero en la primitiva Ermita de San Roque a fines del siglo XVI. Al ser necesario el derribo de esta ermita para construir la puerta de tierra, la orden tuvo que emigrar y buscar otra sede. No fue nada fácil puesto que existía un sentimiento contrario en la ciudad a la nueva creación de conventos. Fueron Fernando de la Cerda y Constanza Dávila los que consiguieron que Fray Domingo de los Santos pasara a la ciudad los trámites fundacionales con el permiso de los Duques de Medina Sidonia. Álvaro de Gramaja, caballero del hábito de Cristo en Portugal, cedió unas casas y terrenos en el barrio de Santa María donde el 10 de marzo de 1629 se fundaría el convento y la Iglesia, terminando las obras en 1638.

Los estudios más recientes sobre el Gades romano ubican en este entorno el foro de la ciudad, aunque la existencia de un gran pozo que abasteció entre otros, a la fuente de Hércules que se colocó en la plaza del Ayuntamiento nos hace extrañarnos de esa ubicación.

Del convento poco podemos decir en cuanto a estructura y forma, pues poco se refleja en los escritos consultados que hablan más del templo eclesiástico del que se nos dice que siendo de una sola nave destacaba el retablo mayor construido por Blas de Escobar, y según Fray Gerónimo de la Concepción estaba demasiado ahogado, por lo que la arquitectura llenaría el templo. Existían dos tablas de la Virgen atribuidas a José Valdés. También destacaban doce bultos- relicarios de los apóstoles atribuidos a José de Arce. Destacan en las guías de Cádiz también las pinturas de San Serapio y de la bóveda de la Sacristía.

Hablan de la existencia contigua de la capilla de la Esclavitud a la que no hacen mención en lo artístico.

plaza de la Merced, en la actualidad.
Con la orden de exclaustración del convento de Mendizábal en 1835, éste quedó abandonado y en 1845 Diego F.Gregory solicitó el solar para montar la fábrica de Gas Zacheroni y Copañía, hasta 1867 cuando el reciento quedó libre y convertido en jardines.

Serían las llamas en el ambiente previo a la guerra civil las que destruirían casi por completo el templo, quemando gran cantidad de enseres y figuras (El cristo de Sopranis o la propia Virgen de la Merced por ejemplo) y conservándose hoy solamente la portada y la torre original.

En el centro de la plaza donde se ubicaba el convento y su huerto, se instaló en 1935 un teatro de finales del siglo XIX que había pertenecido al parque Genovés para que hiciera las labores de Mercado. Hoy día es la sede del Centro Municipal de Arte Flamenco.