lunes, 29 de septiembre de 2025

LA VENTANA ABIERTA DEL PÓPULO, CÁDIZ SIN CÁDIZ.

 



En el barrio del Pópulo, entre calles estrechas y muros que guardan tres mil años de historia, hay una ventana abierta. No parece gran cosa: una hoja de madera descascarillada, sin cristal, que deja ver la oscuridad de una vivienda vacía. Pero ese hueco mínimo, casi invisible al paseante, se convierte en una metáfora inquietante. La ventana abierta es el ojo de una ciudad que mira, que aún respira, aunque dentro ya no viva nadie. Es la grieta por la que asoma el verdadero problema de Cádiz: el riesgo de quedarse sin gaditanos.

DESPOBLACIÓN, LA CIUDAD QUE SE MARCHA

Cádiz ha perdido, en apenas cuatro décadas, una parte sustancial de su población del casco histórico. Lo que en los años setenta bullía de vecinos, patios, tenderetes y voces, hoy es un escenario cada vez más vacío. La densidad humana que llenaba los balcones y las calles ha cedido su lugar al silencio de viviendas cerradas o convertidas en apartamentos turísticos. El Pópulo, corazón antiguo de la ciudad, condensa esa paradoja: fachadas restauradas y patios blanqueados, pero sin niños jugando ni vecinos sentados en la puerta. Cádiz, la ciudad que nació abierta al mar, corre el riesgo de cerrarse sobre sí misma, despojada de quienes la hicieron habitable.

LA CIUDAD ESCAPARATE

En lugar de vida, llega turismo. Cruceros que descargan multitudes durante unas horas, visitantes que recorren las calles como quien pasea por un decorado medieval, restaurantes que ocupan antiguos zaguanes. El turismo trae dinero, sí, pero también trae un espejismo: la ciudad convertida en postal. Cádiz se muestra como una ciudad escaparate. Se enseña la piedra, el arco, la muralla, pero se esconde la ausencia de vecinos. El viajero consume la ciudad como un producto cultural envasado, mientras la vida cotidiana se diluye. Lo que queda es una Cádiz para ver, pero no para vivir.

ESPECULACIÓN, LAS CASAS VACÍAS. 

Detrás de muchas ventanas como la del Pópulo no hay familias, sino propietarios que esperan. La especulación inmobiliaria convierte la vivienda en inversión dormida: se compra, se cierra, se aguarda a que suba el precio. O bien se transforma en alojamiento turístico de corta duración, mucho más rentable que un alquiler estable. El resultado es perverso: se rehabilitan muros y fachadas, pero se vacían las estancias. La ciudad se convierte en un cascarón brillante y hueco. El vecino de siempre, expulsado por los precios, se muda a extramuros. Y con él se marcha la memoria del barrio, la conversación en la calle, la vida de patio.

CÁDIZ SIN CÁDIZ. 

Lo que está en juego no es solo el futuro del Pópulo, sino el de toda la ciudad. Cádiz se enfrenta a la posibilidad de convertirse en “Cádiz sin Cádiz”: una ciudad que conserva su nombre y su belleza, pero que ha perdido su alma vecinal. La piedra se mantiene, pero la vida se extingue.

CIUDADES ESPEJO: CÁDIZ EN EUROPA. 

Lisboa: el barrio de Alfama pasó de ser un espacio popular y origen del fado a convertirse en postal turística. Los vecinos fueron desplazados por los precios y los apartamentos turísticos. El eco para Cádiz es evidente: ¿puede el Pópulo terminar convertido en un 'Alfama gaditano'?

Sevilla: el barrio de Santa Cruz fue rehabilitado como escaparate monumental. Hoy es visitado por miles de turistas cada día, pero con muy pocos residentes. Cádiz observa este ejemplo cercano con una mezcla de admiración y miedo.

Venecia: el caso extremo. La ciudad ha perdido más de dos tercios de su población en medio siglo. Hoy es paradigma de ciudad-museo: conserva cada piedra, pero ha perdido su pulso vital. El paralelismo con Cádiz se vislumbra en los cruceros que atracan junto a sus murallas.

Granada: el Albaicín, Patrimonio Mundial, enfrenta una contradicción similar: cuanto más se promociona, más difícil es vivir en él. Los vecinos denuncian la expulsión por los precios y la conversión del barrio en decorado turístico. Cádiz comparte esta paradoja.

CÁDIZ EN CIFRAS, LA CIUDAD QUE SE VACÍA.

Evolución demográfica: el casco histórico ha perdido más de un 30 % de sus habitantes desde los años 80. De unas 60.000 personas entonces, hoy rondan las 40.000. La población es cada vez más envejecida.

Vivienda: el precio del metro cuadrado en el centro ha subido más de un 40 % en la última década. Cerca del 15–20 % de las viviendas se destinan a uso turístico, en barrios como el Pópulo incluso más.

Turismo: el monocultivo económico. Cruceros, hostelería y eventos como Carnaval sostienen el centro, pero generan empleos precarios y reducen la diversidad económica.

Políticas urbanísticas: el Plan Especial de 1985 y los programas europeos URBAN recuperaron la estética del barrio, pero no garantizaron la permanencia de sus vecinos. Rehabilitación sin habitantes.

Comercio: entre 1990 y 2020 el casco antiguo perdió más de la mitad de sus tiendas de barrio. Fueron sustituidas por bares, restaurantes y negocios orientados al turismo.

El riesgo: la museificación. Cádiz puede conservar su piedra pero perder su alma, convertirse en ciudad museo donde el patrimonio material se salva y el patrimonio humano se extingue.

HERIDA ABIERTA

La ventana del Pópulo sigue abierta. La madera gastada, la pintura descascarillada, el hueco oscuro detrás. Todo en ella es signo mínimo, pero también advertencia. Dice lo que los números apenas insinúan: Cádiz se está vaciando. La pregunta final es inevitable: ¿qué queremos conservar de Cádiz? ¿El patrimonio material o el patrimonio humano? Si no, la ciudad se quedará con lo más triste de todas las comparaciones: será Cádiz sin Cádiz.

miércoles, 10 de septiembre de 2025

NOTICIAS SOBRE EL BARRIO DE EXTRAMUROS EN 1875

En el periódico El Comercio, correspondiente al 23 de mayo de 1875 podemos observar una misiva de una serie de vecinos del barrio de Extramuros de Cádiz, en el que nos dejan ver algunos de los problemas que acontecían en la zona en dicha fecha y de esta manera, hacernos una idea de cuál era la situación en esa fecha tan temprana. Para no dejar margen a mi subjetividad, reproduciré aquí la carta para que cada cual pueda sacar sus propias conclusiones y el texto pueda ser usado por investigadores interesados.





"Barrio de Extramuros,

Sr. Directos de EL COMERCIO.

Muy señor nuestros: con gran satisfacción hemos visto que en los números correspondientes a los días 4 y 16 del presente mes del periódico que Vd. tan dignamente dirige, se ocupa algo del olvidado bario de Extramuros, pidiendo que el Municipio lleve a cabo algunas de las mejoras que reclaman su ya numeroso vecindario, y mal estado de sus calles y plazas. 
    El interés que su ilustrada publicación demuestra en ello, y el deseo de que por el Ayuntamiento sean conocidas las necesidades de este bario, que por precisión nosotros, como vecinos de él notamos mejor que nadie, nos mueve a tomar la pluma e indicarle algunas mejoras que en nuestro entender y sin grandes gastos podrían llevarse a cabo.
    Es estraño, señor director, que siendo el barrio de Extramuros el único desahogo de una población tan importante como Cádiz, los vecinos de esta prefieran pasar la primavera ó verano en el Puerto de Santa María, Puerto- Real y demás pueblos cercanos en vez de hacerlo en el barrio de San José, próximo a la ciudad, y en donde sin gastos podrían las familias acomodadas estar próximas a sus casas, así como evitarse en viages diarios de ida y vuelta que por precisión tienen que hacer las personas cuyos negocios les llaman a Cádiz durante el día, y cuyas familias residen fuera temporalmente. Y no se diga que en las poblaciones de que hacemos mención el clima y el campo son mejores que en Extramuros, pues con respecto al primero no hay diferencia, ya que los levantes, viento al más incómodo de los que reinan en esta provincia, lo mismo molesta aquí que en los demás pueblos de ella, y el campo comprendido entre los fuertes de Tierra y la Cortadura, podría indudablemente competir con el de aquellos puntos si se fomentase la construcción de casas de recreo y jardines de que estaría cubierto, si este terreno estuviese cercano a cualquier otra población que no fuese Cádiz. Ahí está Gibraltar, en donde q pesar de sus trabas militares, se aprovecha el hueco de una roca, y el del más pequeño sitio cubierto a levante, que allí si que es insoportable, para convertirlos inmediatamente en preciosos jardines, no obstante los gastos y cuidados que proporcionan. 
    Nosotros siempre nos hemos esplicado esta diferencia del vecindario de Extramuros, por el descuido con que todos los Ayuntamientos han mirado el ornato y la higiene de esta parte de la población.
    Callejones formados por vallados a medio caer, caminos cubiertos de un metro de arena, basura e inmundicias por doquier, alumbrado exiguo o malo, hé aquí las comodidades de que disfrutaba este barrio ahora cuatro o cinco años. Como complemento, el paseo que conduce desde la ciudad hasta San José sin un solo asiento cerca  de un kilómetro de longitud y abandonados los árboles a las injurias de los chicos y del sol abrasador de nuestros veranos tropicales. El trayecto en carruage, en fin, haciéndolo hasta hace poco por un camino, que más que el nombre de tal, debería de merecer el de suplicio de personas y animales, por el sin número de baches y desperfectos, y todo esto señor director, a las puertas de Cádiz, ciudad considerada en España y el estrangero por una de las que más cuidan de su belleza y ornato, y aunque nosotros no lo neguemos, como buenos hijos de ella, se nos figura que tratándose de este barrio le pasa a nuestra bella ciudad lo que a los gitanos cuando van de fiesta, que se adornan con bestidos nuevos, gran pañolon de espumilla, y bellas flores en sus negros cabellos, sin perjuicio de llevar en los piés, por no perder la costumbre, maltratadas y rotas chanclas; y perdósenos el simil en gracia de la exactitud.
    Los vecinos del barrio y algunos de Cádiz que han comprendido por fin la comodidad que les brinda Extramuros para pasar una temporada sin necesidad de abandonar sus casas y negocios, han conseguido mejorar, la mayor parte de las veces a su costa, el ornato de este barrio, influyendo cuanto les ha sido posible con todos los Ayuntamientos para que por su parte contribuyesen a tan laudable transformación; pero esto último, cuando se ha obtenido, ha sido siempre después de mil idas y venidas, gestiones inútiles hasta por años enteros, y en el último resultado dejando á medias la obra emprendida, como ocurrió con la reforma y mejoramiento del paseo, cuya terminación se haría con pocos gastos si se aprovecharan los ya efectuados.
    Algo difusos creemos haber sido al esplicar las causas del olvido que tienen al barrio de Extramuros los vecinos de Cádiz, pero era preciso presentar las cosas tales cuales son, y pasar después a enumerar las mejoras de que en nuestro pobre entender es susceptible esta parte de nuestra hermosa ciudad.
    La terminación del paseo que conduce a S. José es una de las obras más necesarias para establecer un medio cómodo de comunicación de dicho barrio con Cádiz, al par que un sitio de recreo, si como debe hacerse se colocan asientos de trecho en trecho, y se siembran y cuidan los arboles de que debiera estar adornado, permitiendo luego por su centro la circulación de carruajes, á escepcion de los de carga que deberían seguir pasando por la carretera. 
    La plaza de la Iglesia como sitio céntrico, bien merecía que se adoquinase como VD, oportunamente ha indicado en su periódico, así como fijar frente á la misma iglesia el punto en que debiera establecerse una de las fuentes vecinales con que se ha de dotar al barrio, en vez del lugar señalado, que se nos ha dicho ser á la espalda del indicado edificio. Esta última mejora de que disfrutan ya hasta los barrios más estremos de Cádiz, aun la esperamos en este, lo que corrobora el olvido inmerecido en que se le tiene, y si esto pasa tratándose de una cosa tan necesaria para la vida é higiene pública ¿qué no ocurrirá con aquellas otras que solo son cuestión de ornato y comodidad de los vecinos?
    La calle de la Figurina, la mejor por el buen aspecto de sus edificios, tiene empedradas o embaldosadas sus aceras, gracias á los dueños o inquilinos, á cuya costa se ha hecho esta mejora, sin que despues de cuatro años de incesantes gestiones cerca de los Ayuntamientos que desde aquella época se han sucedido, hay podido obtenerse el arreglo y composición de su parte central, que continua en el peor estado, apesar de la buena voluntad del Alcalde de barrio, que con exiguos medios ha conseguido hacer desaparecer parte de las arenas acumuladas, y reparar algunos pequeños trozos, con materiales de corta duracion y poco apropósito, únicos de los que les hes dado echar mano.
    El alumbrado, sin saber nosotros porqué, se ha disminuido hasta convertir el que ha quedado en ridícula parodia de lo que fué y lo mas notable del caso es, que esta reforma ha venido oportunamente en la época del año en que mas concurrido está el barrio, y mayor es el número de personas que transitan por el paseo para ir y venir á Cádiz, paseo, que al suprimirle la mayor parte de sus luces han quedado las restantes á causa de su colocación anterior con la misma deliciosa simetría y buen aspecto que olivar de capellanía. 
    Algo hemos dicho con lo que se refiere á las necesidades mas perentorias de Extramuros y respecto al modo de dar animación y atractivo á esta parte de Cádiz, indicamos á Vd. un pensamiento por si cree que debe patrocinarlo (...)"

La carta continúa con un petición para la celebración de una fiesta en el barrio y se culmina al día siguiente hasta la despedida. 

Espero que sea útil e interesante para los lectores. 


















lunes, 31 de octubre de 2022

BREVE HISTORIA DEL ANTIGUO HOTEL ROMA DE CÁDIZ

 Uno debe ser partícipe de la historia de su ciudad y conocer, aunque sea someramente, la historia de las piedras que la componen. Por eso, en esta ocasión, nos acercamos a la historia de uno de los edificios de que forman parte hoy de la Diputación Provincial, de nombre edificio Roma, pero conocido por los gaditanos por ser la sede del antiguo Hotel Roma.



Sabemos que a principios del siglo XIX, la casa perteneció al patronato denominado "Diego Pérez de Garayo", según nos informa Mariano de Retegui el 20 de febrero de 1983 en las páginas de Diario de Cádiz.  En esta casa estuvieron vinculadas familias vascas de Victoria, entre ellas los López de Verasturi. 


Más tarde la casa pasó a manos del senador Manuel Ruiz Tapie y Paul, un comerciante gaditano que la mantendría hasta 1846 cuando la vende a los señores Lasante e hijo para que lo utilizaran como negocios bancarios.  Bajo su mando, la casa efectuó las reformas neoclásicas, como muchas fincas de Cádiz, en tiempos del alcalde Valverde, de la mano de José Armario, que las realiza en 1862, adquiriendo, en líneas generales, su aspecto actual, donde destacan la fachada, el patio principal de mármol y la suntuosa escalera.  Curioso dato es que esta familia Lasante tenía su domicilio en San Agustín nº2, edificio del que intentaremos hablar en una próxima entrega. 


Como banco funcionó la casa durante todo lo que restó del siglo XIX con diferentes nombres dentro de la misma familia, "Juan de Dios de Lasanta e hijo", "Hijos y nietos de Juan José de Lasanta" y por último "Nieto de don Juan de Lasanta y Cia". 

Ya en el siglo XX, concretamente, en enero de 1913, la finca se arrienda a Luis Ravizza y Bellosta, quien inicia el negocio hotelero como Hotel Victoria. Tras ventas parciales, en 1931 la adquiere el contratista de obras José Repeto y Lloret y la finca pasa por momentos difíciles durante la guerra, siendo adjudicada en 1945 por débitos con la hacienda y saliendo a subasta pública, de donde la adquiere Manuel Guiral por 425.000 pesetas, naciendo ahora el Hotel Roma que nuestros mayores han conocido.  Tras muchos años, en los ochenta el edificio pasó a un estado de abandono hasta que fue rehabilitado para oficinas públicas por la Diputación de Cádiz.



Entre sus paredes se recuerda en la ciudad el rodaje de la película Cuba donde participó Sean Connery (mostramos una foto extraida del blog de Luis García Gil), y en su patio se encuentra un brocal de pozo de mármol que nos recuerda a nuestra historia, ya que perteneció al extinto Convento de Capuchinos de Cádiz. También destaca su preciosa montera, una de las más singulares de la ciudad. 


jueves, 18 de agosto de 2022

LA CASA DE BENITO CUESTA (SAGASTA, 1)

Ahora que la cadena de hoteles HOTUSA , tiene muy avanzados los trabajos para que esta finca se convierta en un hotel de lujo, creo que ha llegado el momento de que os hable un poco sobre la misma, con datos objetivos y con la experiencia propia de haberla visitado en una ocasión. 


La finca a la que nos referimos es, quizás, el mayor ejemplo de arte urbano de lo que llamamos arte isabelino, aunque su estética actual corresponde a una reforma realizada en el siglo XIX (evidentemente, cuando este estilo artístico se pone de moda) y sin embargo, su origen, es algo anterior. 


En sus escrituras, en los albores del XVIII, aparece que Francisco Suárez Doblado y María Enríquez eran los dueños de "un sitio y solar, frente a las viñas de San Francisco". En esos terrenos y otro más aportado, Pedro Sánchez de Pira labró dos casas que salieron a subasta y fueron adquiridas por Juan Antonio Trechuelo y de la Yedra, el 13 de julio de 1738, ante el escribano José Bahamonde.  Con estas casas Juan Antonio Trechuelo y su esposa, Paula Badillo, fundaron un mayorazgo a favor de sus sucesores y uno de ellos, José Celestino Trechuelo, recibía el título de Marques de Villabelvestre el 1 de marzo de 1782. Las casas a las que nos referimos fueron derribadas y se construyó la nueva, valorada en 60.000 pesos. Es sobre esta casa de nueva labranza, donde en la época del asedio napoleónico, se sitúa la embajada británica, que tanto ayudó a la defensa de Cádiz asegurando abastecimientos con la presencia en ella de Henry Wellesley, el hermano del duque de Wellington. 

En la partición del mayorazgo, el 25 de septiembre de 1841, la casa se valoró en 2.042.174 reales de vellón, en un peritaje realizado por Juan Daura, efectuándose al misma entre Cayetano Trechuelo Gómez, Marqués de Villabelvestre y su hijo Cayetano Trechuelo y Ostman.

Es el 13 de octubre de 1851 cuando Benito Cuesta y Blázquez adquiere la casa para hacer de ella su morada, llevando la casa el número 100 de la llamada calle de la Amargura hasta que, el 20 de agosto de 1855 Adolfo de Castro la dispuso como número 1 de la calle Sagasta. 



Es ahora cuando la familia realiza la reforma integra de la casa que la lleva a tener el aspecto exterior que vemos hoy día, convirtiéndose en una de las casas palaciegas con más solera de la ciudad de Cádiz. 

Allí vivieron varias generaciones de los Cuesta, adquiriendo numerosas antigüedades y siendo una de las casas más visitadas por la clase alta gaditana. Se reforma la fachada, la portada, la escalera central y se hacen adornos de escayola que aún son visibles. 

La casa sigue viva hasta los años 90, pasando por momentos de esplendor como en los años 70, cuando se proyecta hacer de ella un Museo del Romanticismo, para lo que se reformó la torre mirador y se adquirieron trajes de época, además de una colección de baúles de las Antillas. Una de las principales joyas que tenía la casa era un centro de patio de forja con dragones. 

Ya desde los 90, la última generación de los Cuesta parece perder interés por su inmueble y va siendo objeto del saqueo de anticuarios que poco a poco desvalijan la casa, que queda en estado de abandono durante treinta años. En la última década Solvia adquiere la finca dispuesta a venderla para que se hicieran apartamentos, obra que se comienza pero que se deshecha. Luego la vuelve a poner en venta, y es el momento, en el que este que habla, tiene la oportunidad de visitarla. 

Había visto alguna foto de la misma, donde aún se guardaba ese centro de forja con dragones, pero cuando Solvia nos mostró la casa, ya habían desaparecido. Aún así, la casa guardaba todavía mucha historia. Las habitaciones estaban forradas con papel que por detrás tenía periódicos de La Palma, fechando la reforma a mediados del siglo XIX. La escalera mantenía el mármol y las escayolas y en algunas habitaciones ya había sido levantada la loza de tarifa (suponemos que para venderla al mejor postor). Se conservaba mobiliario, una cama de forja muy estropeada, medicinas de la época y algo de documentación importante de la familia. En la torre mirador, casi en ruinas, se conservaba parte de ese proyecto de Museo del Romanticismo, con la salvedad de que se había construido un ascensor que estropeaba la vista de la misma, ahora sin funcionamiento. En esa torre se conservaban varios baúles de los mencionados anteriormente y bastante ropa. 

foto de origen desconocido mostrando el centro de patio desaparecido. 


Actualmente, como hemos mencionado, la casa está en proceso de convertirse en un hotel de lujo, que esperemos que cumpla con todos los requisitos patrimoniales al efecto y que mantenga parte de la historia de la misma. 







domingo, 21 de noviembre de 2021

LA GADITANA QUE QUISO SER CAMPOAMOR.


En estos días todos celebramos el aniversario del acceso al voto de la mujer, algo conseguido por algunas mujeres como Clara Campoamor, que con su Unión Republicana Femenina y sus intervenciones en el Congreso de los Diputados, dieron un paso importante para la igualdad que se llevó a la práctica por primera vez el 19 de noviembre de 1933, ante la oposición de muchos sectores que pensaban que la mujer no estaba preparada para las urnas, que votarían los que les dijera el marido o el sacerdote, en esa "minoría de edad" supuesta. Como sabéis, algunos culparon de la victoria de la CEDA a la introducción del voto femenino, estando hoy demostrado que fue la abstención anarquista y la desunión de las izquierdas lo que llevó a las derechas a alzarse con la victoria electoral.

Con todo, en esas fechas, en Cádiz, una joven escritora decidía emular a su amiga Campoamor y fundaba la Unión Republicana Femenina desde el PRA. Yosi Campos, auspiciada por republicanos como Emilio de Sola, decidía dar el paso al frente y fundar el partido femenino, a la par que organizaba actividades para la mujer. Cierto es que, algunas de las actividades que se estimulaban entraban dentro de los "corsés" femeninos de la época, tales como talleres de costura y similares. 

Yosi Campos fue la encargada también de traer a Clara Campoamor a la ciudad donde departió con las gaditanas y explicó sus ideas sobre la "liberación" de la mujer. Para las elecciones de 1933, Yosi Campos decidía presentarse con su partido, y así lo recoge la prensa de la época. Lo que no sabemos, ni hemos conseguido averiguar aún, es por qué finalmente no se llevó a cabo la candidatura. 

Sea como fuere, tras la República, Yosi Campos siguió siendo una escritora gaditana y escribiendo novelas románticas, aunque ahora bajo una dictadura, reducían el rol de la mujer al acompañante del varón.

Su figura sigue siendo muy desconocida y, quizás, debiera ser estudiada en profundidad por los que se dedican a la investigación del movimiento feminista y sus orígenes en Cádiz. 





martes, 24 de marzo de 2020

Notas sobre la Capilla de Loreto u Orden Tercera de San Francisco.

En estos días de aislamiento, sin acceso directo a bibliotecas o fuentes, sólo contando con las que poseemos físicamente en casa y a las que hemos podido acceder por internet, no nos atrevemos a realizar un estudio exhaustivo de lo que fue la Capilla de la Venerable Orden Tercera de los Franciscanos de Cádiz o de la Virgen de Loreto. Por ello, apuntaremos sólo unas notas para acercarnos al conocimiento de la misma de lo que hemos podido encontrar en las fuentes de las que disponemos. 

La Capilla de Loreto formaba parte del convento de San Francisco ocupando lo que hoy sería el Hotel de Francia y Paris y parte de la actual plaza, que tras el derribo de la misma, llevaría el nombre de Plaza de Loreto. 

Va a recibir este nombre de la advocación que se veneraba en la misma, una pequeña virgen que se encontraba en el altar mayor de la misma y que se diferencia de la advocación del convento en general, que era la de la Virgen de los Remedios.

Aunque no sabemos sus dimensiones exactas, las representaciones de la misma en la maqueta y en el cuadro de la familia Aramburu que se conserva en el Museo Municipal nos hacen pensar que no era tan pequeña como imaginábamos. 

CONVENTO DE SAN FRANCISCO.  VISTA DE CÁDIZ
MUSEO MUNICIPAL. SIGLO XVII. 
La donación del solar para la construcción de la Capilla se produjo el 7 de mayo de 1589. La creación de la Cofradía de la Virgen de Loreto llevará acento italiano, siendo comerciantes genoveses, en su mayoría, los que la formaban. 

Poco he podido encontrar sobre su decoración interior, sólo lo que mencionan los viajeros y acadamecistas que visitaron la ciudad a comienzos del siglo XIX y que hablan de la capilla como "churrigueresca" con carácter despectivo al igual que de la Iglesia de San Francisco, por lo que la misma debió obedecer en el siglo XVII a una decoración barroca recargada, tan denostada por los amantes del neoclacisismo. Si tenemos el proyecto de una reja y un retablo de caoba de la Capilla, que se encuentra en el Archivo Histórico Provincial y que confirma ese estilo arquitectónico, proyecto de 1620, que se encuadra en el "boom" barroco de la ciudad gaditana.

PROYECTO DE REJA Y RETABLO. 1620.
De la imaginería interior, tenemos también pocas noticias, o hemos encontrado poco, sabemos que existía una Virgen de Loreto, que muchos identifican con la que se encuentra en el coro de la Iglesia de San Francisco en estos momentos y que pudo ser visitada en la exposición sobre el convento que se realizó hace unos años. También se documenta la presencia de una Virgen de los Dolores, que algunos identifican con la que se encuentra actualmente en la Parroquia de San Antonio de la Ciudad. siguiendo la representación de grabados de la época, como nos dice Luis Manuel Real Guerrero.

Entre las curiosidades que ocurren en la Capilla, tenemos la expulsión de los cofrades italianos, acusados de contrabando, ya que parece ser que utilizaban los bajos de los bancos para guardar la mercancía que obtenían con el comercio. 
Virgen de Loreto. Foto: Ramón
Fernández Ruiz
Representación de la Virgen
de los Dolores
Virgen que se venera en San
Antonio

Lo que sí conocemos son los procesos seguidos para su derribo, primero con el intento de municipalización del Convento por el Ayuntamiento, las protestas de la propia orden que, al ser secular y tener el templo abierto al culto creía que se incumplía la ley. Los informes sobre el deterioro de la misma, utilizados para intentar justificar su destrucción, y por último la reclamación de indemnizaciones tras ser derribada en 1873-74, en pleno sexenio democrático, y que aparecen en las actas capitulares del Ayuntamiento de Cádiz.


Bibliografía;

- Ruiz Nieto- Guerrero, María Pilar y Jiménez Mata, Jose Manuel. Historia Urbana de Cádiz. II Permanencia y transformación a partir de 1800. Lampreabe, Madrid, 2019.
- Actas Capitulares Archivo Histórico Municipal de Cádiz.
- Orozco Guerrero, Antonio. Cádiz durante el sexenio democrático. El Conflicto Iglesia- Secularización. Tesis doctoral UNED. consultado en http://e-spacio.uned.es/fez/eserv/tesisuned:GeoHis-Aorozco/Documento.pdf

lunes, 2 de marzo de 2020

Fenómenos paranormales en Arcos en 1936. ¿Un duende?


Con el título de ¿un duende? hemos encontrado una noticia en el periódico Diario de Cádiz del 26 de junio de 1936 en su edición de tarde. Como creemos que la noticia habla por sí sola, creemos que podemos rescatarla en este nuestro blog para compartirla con nuestros lectores.


Arcos de la Frontera. ¿un duende?

Sin duda que los duendes cansados de la vida urbana han decidido, ante la proximidad del verano, pasar una temporada en el campo, y sin duda por esto, han venido a establecerse en la finca "las Encinillas" de este termino. 

Hace unos días el tema de las conversaciones de todos los desocupados gira alrededor de ciertos fenómenos inexplicables, al decir de algunos, que en estos días y a pesar de estar distante del pueblo unos seis kilómetros, son muchos los curiosos que se han trasladado a aquel lugar en busca de esas emociones ultraterrenas y muchos también los que sugestionados por el mido, o por el placer de continuar la "fiesta" , han venido afirmando lo que en un principio había quedado reducido al círculo estrecho de la vida familiar.

A título de curioso nos hemos desplazados al citado pago, y a pesar de permanecer en él durante algunas horas, no hemos podido ver ninguna de las faenitas del duende, el fantasma, los espíritus o "el miedo" como en ésta le llaman. Sin duda, que este ser sobrenatural pensó, vista la nimosidad del grupo de muchachos que nos acompañaban, que no les saldría muy bien la cuenta hacer una de sus "curiosidades".

Pero aunque no vimos el fantasma, escuchamos a varios campesinos, que aseguraban haber visto salir piedras de donde no había nadie, moverse platos, abrirse puertas bien cerradas, etcétera. 

Lo cierto es que la familia que habitaba la finca la ha abandonado, con las naturales molestias y perjuicios. ¿Se proponía esto el duende?.

Es lamentable que en este siglo hayan gentes que exploten la ignorancia de otros. Llamamos la atención a las autoridades competentes para que estas cosas no ocurran ya que la fantasía pasa pero la realidad queda , como en el caso citado, patentada en un hogar deshecho. 

El corresponsal.



sábado, 22 de febrero de 2020

Mis rinconcitos: Los bancos de Cádiz.

No sé si seré yo, que soy un hombre un poco extraño, o si es el común en mis paisanos, pero la mayoría de los mejores momentos de mi vida los he vivido en torno a los bancos de la calle. Sí, esos que están siendo sustituidos por sillas unipersonales frías que impiden el contacto, porque muchos de ellos eran usados por los sintechos para dormir. 

Recuerdo, sin embargo, uno de los primeros bancos donde me senté con mi pandilla. Era en la laguna, allí descubrí el alcohol como estimulante cuando beber una litrona parecía ser rebelde y mucho más si lo acompañaba con un cigarro. Ese banco fue testigo de mis primeros pensamientos racionales con sentido, de las primeras veces que mis amigos y yo nos planteamos el sentido de la vida, y cómo mejorarla. Allí lloré cuando estaba triste, allí me refugiaba sólo para contarle mis problemas, y allí también di mis primeros besos. 


Sin duda, uno de los bancos que más recuerdos míos guarda, es uno que está en la Alameda. En mis tiempos universitarios me ha visto hablar con mi padre (cuyas cenizas están en el mar), sentir el amor, estudiar, reflexionar, llorar... y es que ese banco era diferente. El aire era diferente, allí venían las musas cuando quería escribir, el viento me refrescaba cuando tomaba un refresco, me hacía revitalizarme, me hacía reflexionar en la soledad, me hacía comprender la dureza de la vida y me hacía ser más fuerte ante la adversidad. 

También veía en los bancos, como parejas de adolescentes se formaban, y como otros, mantenían su amor después de 60 años, junto a la fuente de los niños del paraguas en el parque Genovés. 

Y es que los bancos de Cádiz, te pueden contar mi vida, como la de muchos gaditanos, que como yo, los utilizamos como confidentes. Espero que nunca se pierdan del todo.

sábado, 23 de noviembre de 2019

El Ángel de Sopranis.


A veces, cuando nuestra vida diaria nos hace ser los más incrédulos, sometidos a las penurias de una existencia dolorosa, en la que nos sentimos simples piezas de un engranaje que no para y que no cambia para que las cosas funcionen y pensamos en que la material es la única realidad que nos define, la vida nos pone a prueba y nos hace volver, al menos, a reflexionar sobre la existencia de algo más, que no sabemos definir y de la que necesitamos alguna prueba para recuperar nuestra fe en que la vida no terminará por convertirnos en polvo.

Así estaban las cosas, en la calle Sopranis, en la casa de un conocido. La rutina diaria y la falta de tiempo ni siquiera le permitía pensar más allá que en preparar su trabajo y conseguir el dinero necesario para ir pagando facturas. Las cuestiones filosóficas o teosóficas habían sido aparcadas buscando las fórmulas más insospechadas para conseguir ingresos que le permitieran llegar a fin de mes.

El hombre en cuestión apuraba entre cigarro y cigarro, el descanso que le permitía seguir pensando en cómo redactar un currículo vitae adecuado, cómo enfocar una presentación a una empresa o cómo hacer un resumen de los miles de folios que se le acumulaban en la preparación de unas oposiciones.  Para no contaminar de la pestilencia tabaquera el resto de las habitaciones, hacía el ritual del humo en la ventana de la cocina, apagaba su cigarro y volvía a encerrarse en su cuarto con la intención de seguir una jornada dominada por el estrés y la ansiedad.

Cuando fumaba, su cerebro se despejaba y le iban viniendo ideas para escribir, para continuar su trabajo, para sus proyectos y, tenía la mala o buena costumbre, de correr hacia el ordenador para que esas ideas no se esfumaran y se perdieran en el aire como el humo del cigarrillo. En una de tantas, le vino una gran idea, apagó el cigarrillo, lo tiró a la basura y fue entusiasmado al cuarto para escribir.

Pasó un rato recopilando esas ideas, no pensando en nada más que en su trabajo. La ventana abierta traía a su cuarto el griterío y el jolgorio de una calle que tiene vida a casi todas horas.
De repente, empezó a escuchar golpes, tímidos golpes, que el hombre atribuyó a algún vecino. Pero se hacían más intensos, y aunque seguía con la mente en la pantalla de su ordenador, empezaba a prestarles atención.  

Ahora sí, un gran golpe en el salón, esto no podía ser otra cosa que en su casa. Tras este golpe, se levantó de su silla rápidamente, miró el salón y vio un antiguo reloj heredado por generaciones de su pareja tirado. Le llamó la atención la distancia de la caída. Estaba en una estantería en la pared y había volado unos tres metros hasta impactar con el suelo. A su vez, el reloj se encontraba detrás de otro reloj más pequeño que no había caído. Todo resultaba extraño, raro. Al llegar al reloj, empezó a oler, oler a quemado, mientras que en el resto del salón no se percibía. El olor a quemado lo llevó hasta la cocina y, al entrar, vio como la papelera ardía. Sin duda, el cigarro no se había pagado correctamente, había prendido algo en la papelera y ahora las llamas ya alcanzaban una cuarta, con el peligro de que la papelera estaba muy cerca de la bombona de gas.

Un escalofrío recorrió su cuerpo, porque inmediatamente se le vino a la mente, que alguien le había avisado, alguien le había salvado la vida. Quizás un antepasado, quizás un ángel, o quizás el viento haciendo maniobras imposibles. Su cabeza daba vueltas intentando negar lo evidente, y aún hoy sigue dudando entre si lo que vivió fue real o no, si alguien lo estaba protegiendo o fue fruto de la casualidad.

Lo que sí ocurre, es que ahora cuando está en peligro, no tiene miedo, pues esa duda le hace pensar que puede que sea importante para alguien o algo, que le protege.
Esta historia, que puede que parezca un relato inventado, os aseguro que goza de mi total credibilidad, porque aquel conocido de Sopranis es el que la firma, y ha dudado mucho entre hacerla pública o no.

viernes, 24 de agosto de 2018

UN NUEVO RELATO DEL 18 DE JULIO DE 1936 EN CÁDIZ.

En nuestra labor como historiador vamos encontrando documentación en los lugares más insospechados que nos acercan al conocimiento histórico. Hace unos días llegó a mi poder el relato histórico de un activo del Golpe de Estado de julio del 36, que tuvo bastante importancia en la capital gaditana. Con claros tintes partidistas escribe lo sucedido el 18 de julio. No sé si realmente aporta algo nuevo a lo ya escrito y estudiado, pero os dejo una transcripción del documento encontrado para que los historiadores hagan el uso que crean conveniente de él para su relato, pues es parte de nuestra profesión, el hacer públicas las fuentes cuando las tenemos.

Se trata de unos escritos de Eduardo Aranda Asquerino, concretamente, la persona que sacó a Varela del Castillo de Santa Catalina el día de actos, familia de los Carranza, y que titula su resumen como "Ligeros Apuntes de la Iniciación en Cádiz del Glorioso Movimiento Salvador de España".
General Varela

"El día 17 del més de Julio 1936, a las últimas horas de la tarde, la población de Cádiz pudo ver como el invicto, heróico y dos veces laureado General Varela, gaditano, había sido preso en el Castillo de Santa Catalina por orden de Madrid.

El sábado 18 de Julio hacia el mediodía, el General López Pinto, Gobernador Militar de la Plaza, ordenó la libertad del General Varela, y éste después de un cambio de impresiones con el Coronel de Artillería, marchó al Cuartel de Infantería de donde una vez arengadas las fuerzas, salió al frente una Compañía, situándose en la Plaza de España, en cuyo lugar se encontraba ya una batería de Artillería que, por orden del General López Pinto, Gobernador Militar, declaraba el Estado de Guerra y haciéndose en aquel instante cargo del mando de ambas unidades, intimó la rendición del Gobierno Civil. Esto ocurrió sobre las cuatro de la tarde y a continuación se distribuyeron las fuerzas tomando las bocacalles y dejando completamente cercado el edificio del Gobierno.

Aproximadamente a las trés de la tarde, se cursaron por los dirigentes de la Casa del Pueblo avisos a todos los afiliados para que se congregaran en aquella ante peligro inminente, corriéndose entre ellos la voz de "estamos perdidos", y arengándose desde la estación de Radio- Cádiz, de la que previamente se hicieron dueños un grupo de extremistas, a la masa proletaria, excitándola a que se echase a la calle, prendieran fuego y cometieran toda clase de desafueros.

Aún cuando se contaba con número aproximado de 5.000 afiliados, es lo cierto que solo concurrieron un millar aproximadamente, y de estos se destacaron algunos hacia el Gobierno Civil, otros fueron al Ayuntamiento, y el resto se esparció por distintos puntos de la población, no sin dejar una fuerte guardia en la Casa del Pueblo, en la que existía un depósito de armas y municiones muy importantes, pués también se dedicaban a la fabricación de bombas de mano, desde hacía algún tiempo, como pudo comprobarse.

De entre los reunidos en la Casa del Pueblo surgió la idea de asaltar una armería establecida en la entonces calle General Riego, pero el asalto fué rechazado valientemente por el dueño y uno de sus hijos, que enfrentados con los asaltantes dejaron muy mal herido a uno de ellos, que a los pocos momentos falleció en un zaguán de una casa próxima a la armería, otro resultó también herido y pudo escapar y el resto huyeron a la desbandada.

No hay que consignar que desde las cuatro aproximadamente, y también por orden de los dirigentes se fué cerrando el comercio, quedando las calles desiertas, oyéndose algún que otro disparo en distintos sitios de la población, con el doble fin de que los afiliados acudieran a sumarse a los de la Casa del Pueblo, y sembrar el desorden en la población.

A última hora de la tarde se circuló la orden por el ayuntamiento de que se cortara el suministro de luz  y agua, (estos servicios están municipalizados y la orden no se cumplió), con el fin, según las instrucciones recibidas, de que cortado el suministro de agua y luz durante toda la noche, pudiera ser destruído por el fuego el barrio más importante de la Capital, comenzando los incendios por la Calle Eduardo Dato, una de las vías principales de la Ciudad.

La noticia del incendio llegó a conocimiento del General encargado del cerco del Gobierno Civil, quien dispuso no se moviera fuerza alguna del lugar que le habían asignado, pasase lo que pasase, y ordenó a un Oficial de Artillería que con dos pelotones de Artilleros, ocho números de la Guardia Civil y catorce o diez y seis paisanos afiliados a Falange Española y Requeté, que desde los primeros momentos se habían presentado al General, marchase al lugar de los incendios con la orden de reprimirlos y castigar a los incendiarios.

Tan pronto llegaron a la calle Eduardo Dato y rompieron el fuego contra ellos estos huyeron en todas las direcciones dejando algunos cadáveres, pero sin que por desgracia pudiera evitarse la destrucción de los edificios incendiados, no solo en esta calle, sino en otros sitios de la Ciudad, pués siendo en su mayoría almacenes de tejidos ardieron con gran celeridad, tomando rápidamente incremento extraordinario no pudiendo más tarde ser dominado por el servicio de Incendios que apesar de órdenes circuladas por el ayuntamiento acudió al requerírsele y el que se tuvo que limitar a cortar el fuego evitando la propagación a los edificios inmediatos.

A las primeras horas de la noche un Jefe de Artillería con trés Oficiales de la misma Arma y cuatro soldados, por orden del General López Pinto, se hicieron cargo de la Central Telefónica, quedando desde aquel instante intervenido el servicio.

No cesó en toda la noche el tiroteo de la tropa al edificio del Gobierno, por dos de sus fachadas, en donde se hallaban emboscados los marxistas con el Gobernador, y otras personas autorizadas que resistían la intimación, resultando una víctima de la tropa, el corneta de órdenes del General Varela, que falleció al lado del General de un tiro certero, estando éste dando sus disposiciones, en el centro de la plaza. Las balas respetaron al General y a los suyos, que estaban a la descubierta, pero hubo que lamentar esta baja tan sin resultado práctico para los resistentes, siendo también heridos un Teniente de Infantería y dos soldados de Artillería.

La noche transcurrió en este plan, y los soldados habían de ser contenidos por el General, porque ansiaban tomar por asalto el edificio del Gobierno.

En cuanto al Ayuntamiento, se emplazó por las fuerzas una ametralladora frente a la Casa Capitular, y también durante toda la noche no cesó el tiroteo en ambas partes, ya que en el Ayhuntamiento había sido desarmada la Guardia Municipal y encerrados sus componentes, repartiéndose pistolas entre los afiliados que estaban encerrados en el Consistorio.

Otro de los sitios donde el tiroteo se mantuvo durante toda la noche fué en el edificio de Correos y Telégrafos.

Al amanecer del Domingo 19 entró en el puerto el barco de guerra "CHURRUCA", conduciendo las primeras tropas marroquíes, que desembarcaron inmediatamente del atraque del mismo. (Al hacerse de nuevo a la mar, se sublevó este barco).

Advertidos todos los que se encontraban en el Gobierno Civil de la presencia del "CHURRUCA" al doblar la punta de San Felipe, entrada en la bahía, rindiéndose sin condiciones, y fueron inmediatamente detenidos. En el ayuntamiento ocurrió lo propio, y esparcidas por la Ciudad las tropas moras en menos tiempo que se cuenta en relatario, la Capital entera quedó definitivamente en poder del Ejército y salvada para la causa nacional.

El amanecer de Cádiz el día 19 fué el alborear de España entera, porque sin la llegada tan apunto de aquellas tropas que envió el Generalísimo Franco desde Marruecos, Cádiz, al reaccionar los rojos, y observar la poca importancia numérica de los soldados, pués no pasaban de 600 hombres la totalidad de efectivos entre todas las Armas, hubiera quedado en trance de difícil solución, del que si bien no cabe duda que hubiera salido adelante toda la fé, entusiasmo y confianza que la guarnición tenía en sus dos Generales hubiera ocasionado un retraso quizás de consecuencias insospechadas en la llegada a la metrópoli sevillana de las primeras tropas de allende al Estrecho.

 Eduardo Aranda Asquerino.

viernes, 1 de junio de 2018

ESCUDOS Y HONORES DE CÁDIZ.

Intentaremos con este post dejar clara algunas notas sobre los escudos de la ciudad y de la diócesis de Cádiz y también sobre los honores que le son otorgados a la misma.

En primer lugar, el escudo de la ciudad representa a Hércules cubierto por una piel de león, separando con sus manos a dos leones y con una maza en los pies encuadrado en la leyenda HERCULES FUDATOR GADIUM DOMINATORQUE (Hércules fundador y patrono). Se cree que fue en tiempos de Carlos I cuando aparecen las columnas que ya documenta Gerónimo de la Concepción en 1690 y la cartela de NOM PLUS ULTRA. 

El origen del escudo es enigmático y hay diversas teorías que apuntan a diferentes reinados para su ejecución, siendo la más aceptada que fuese asignado por Alfonso X cuando la conquista de la ciudad. Para ello se basan en que la ciudad cada vez que se nombraba iba acompañada de la leyenda de Hércules incluso en Bulas Papales, como la del Papa Urbano IV. 

Sin embargo, la referencia más antigua del escudo la encontramos en Sellos Concejiles de España en la Edad Media en el siglo XV. La segunda más antigua es el grabado de Hoefnagel.

En cuanto a los honores de la ciudad, se supone que ya los Reyes Católicos le dieron el título de
Noble, al aparecer la ciudad acompañada de este adjetivo en documentación de 1512 que se encuentra en la Santa Caridad.

Sin embargo los títulos de Muy Noble y Muy Leal se les dan a Cádiz en 1521 al formar Cádiz parte de la liga confederada contra los comuneros, siendo los títulos otorgados por Carlos I.

El título de Muy Heroica será concedido por Fernando VII en 1816 tras el Primer Sitio de Cádiz y la Guerra de la Independencia en reconocimiento por los servicios prestados a la nación. 

El escudo catedralicio aparece comentado ya en textos de los siglos XVI y XVII. 

Fuente: Fierro Cubiella, Juan Antonio. Historia de Cádiz, Cádiz, 1993. 

jueves, 19 de abril de 2018

EL CONVENTO DE LA MERCED.

Dentro de nuestro repaso por los diferentes conventos extinguidos de la ciudad, nos faltaba hablar de uno que se encuentra en el corazón de barrio de Santa María, nos referimos al convento de la Merced, del cual todavía conservamos su iglesia a pesar de las vicisitudes que la historia le hizo sufrir.

convento de la Merced en la maqueta de Cádiz.
La orden mercedaria se instaló primero en la primitiva Ermita de San Roque a fines del siglo XVI. Al ser necesario el derribo de esta ermita para construir la puerta de tierra, la orden tuvo que emigrar y buscar otra sede. No fue nada fácil puesto que existía un sentimiento contrario en la ciudad a la nueva creación de conventos. Fueron Fernando de la Cerda y Constanza Dávila los que consiguieron que Fray Domingo de los Santos pasara a la ciudad los trámites fundacionales con el permiso de los Duques de Medina Sidonia. Álvaro de Gramaja, caballero del hábito de Cristo en Portugal, cedió unas casas y terrenos en el barrio de Santa María donde el 10 de marzo de 1629 se fundaría el convento y la Iglesia, terminando las obras en 1638.

Los estudios más recientes sobre el Gades romano ubican en este entorno el foro de la ciudad, aunque la existencia de un gran pozo que abasteció entre otros, a la fuente de Hércules que se colocó en la plaza del Ayuntamiento nos hace extrañarnos de esa ubicación.

Del convento poco podemos decir en cuanto a estructura y forma, pues poco se refleja en los escritos consultados que hablan más del templo eclesiástico del que se nos dice que siendo de una sola nave destacaba el retablo mayor construido por Blas de Escobar, y según Fray Gerónimo de la Concepción estaba demasiado ahogado, por lo que la arquitectura llenaría el templo. Existían dos tablas de la Virgen atribuidas a José Valdés. También destacaban doce bultos- relicarios de los apóstoles atribuidos a José de Arce. Destacan en las guías de Cádiz también las pinturas de San Serapio y de la bóveda de la Sacristía.

Hablan de la existencia contigua de la capilla de la Esclavitud a la que no hacen mención en lo artístico.

plaza de la Merced, en la actualidad.
Con la orden de exclaustración del convento de Mendizábal en 1835, éste quedó abandonado y en 1845 Diego F.Gregory solicitó el solar para montar la fábrica de Gas Zacheroni y Copañía, hasta 1867 cuando el reciento quedó libre y convertido en jardines.

Serían las llamas en el ambiente previo a la guerra civil las que destruirían casi por completo el templo, quemando gran cantidad de enseres y figuras (El cristo de Sopranis o la propia Virgen de la Merced por ejemplo) y conservándose hoy solamente la portada y la torre original.

En el centro de la plaza donde se ubicaba el convento y su huerto, se instaló en 1935 un teatro de finales del siglo XIX que había pertenecido al parque Genovés para que hiciera las labores de Mercado. Hoy día es la sede del Centro Municipal de Arte Flamenco.


lunes, 2 de abril de 2018

Acercamiento a la colección de arte de Emilio de Sola y Ramos en la calle Adolfo de Castro de Cádiz.

Tras la publicación hace algunos meses sobre el arte perdido en la ciudad, los coleccionistas de arte en Cádiz en el siglo XIX (ver enlace http://respiracadiz.blogspot.com.es/2017/12/el-arte-perdido-en-cadiz-coleccionistas.html), nos llegó la noticia de la aparición en guía del viajero de 1930 de parte de la colección de arte que fuera de Luis de Sola y que heredó su hijo Emilio de Sola y Ramos, tras un aviso del siempre atento historiador Juan Antonio Vila. En la citada guía del viajero se nos dice sobre las colecciones privadas de arte lo siguiente:

"Hasta finales de siglo pasado existieron algunas colecciones de cuadros y objetos artísticos entre las cuales cita D. Adolfo de Castro la de D. Manuel Sáenz de Tejada, en la calle de Doblones, esquina a Cuartel de Marina, con cuadros de Durero, Morales, Murillo, Zurbarán, Ticiano Rubens y otros notables pintores, pero todos fueron desapareciendo y a parte de algún que otro cuadro de relativa importancia, sirviendo de adorno en algunos salones gaditanos, solamente conocemos los restos de la colección de D. José Luis de Sola, en la calle del Molino, procedentes en su mayoría de la colección formada por el banquero Sr. Gargollo y en la cual además de algunos muebles y esculturas, figuran cuadros de Rubens, Zurbarán, Rambrant, Fernández Cruzado, El Panadero y otros y algunos de los cuales se reproducen en esta GUÍA y que pueden ver los aficionados, mediante un permiso facilitado en la oficina de la Junta del Turismo, (Plaza de Mina-Bellas Artes,)"

Lo más curioso es que por primera vez hemos encontrado reproducciones gráficas de esos cuadros de la colección de Emilio de Sola (antes de su padre y Gargollo) y también es anecdótico que fuera visitable previo permiso.

Primero aparece en la guía parte del despacho del que fuera alcalde de Cádiz a partir de 1931 y parte de los salones con la colección;





SALÓN

















DESPACHO












La aparición de estas dos fotografías son ya significativas para la historia local de la ciudad, primero por ser la vivienda de un alcalde republicano y segundo porque en esta casa tuvo lugar una reunión el 13 de abril de 1931 que designaría al primer ayuntamiento republicano antes de su proclamación oficial en el Ayuntamiento al día siguiente, más si cabe con la colección de arte y decoración de la casa que se nos presenta.


Lo siguiente que nos aparece en la guía sobre la colección son las fotografías de diversas obras atribuidas a "primeras líneas" de la historia del arte por entonce y que procedemos a su reproducción en este post.

Así, la primera pintura que nos aparece es este San Diego de Alcalá, entonces atribuido a Zurbarán y que hoy día ya tiene confirmada su autoría. Este cuadro fue pintado hacia 1658 para el ático de un retablo dedicado al Santo en el convento del mismo nombre en Alcalá de Henares, estando hoy en el Museo del Prado.

La segunda obra que nos aparece en la guía es este "Bobo de Triana" atribuido a Velázquez. Al no ser nuestra especialidad la historia del arte hemos procedido a consultar al Doctor  Lorenzo Alonso de la Sierra y al historiador del arte Carlos Maura Alarcón, coincidiendo ambos en señalar que la atribución les parece errónea a primera vista, aunque está inspirado en Los Borrachos de Velázquez. No hemos podido averiguar qué fue de esta obra a día de hoy.




Luego aparece este retrato de García del Barrio atribuido a Goya del que no hemos podido descubrir nada.



Seguidamente nos aparece esta "Dama desconocida" atribuida a Rembrandt, que también los historiadores del arte han rechazado como tal, sin saber hoy tampoco su paradero, aunque seguramente se encuentre en alguna colección privada.

La siguiente obra es este "Diputado doceañista" de Fernández Cruzado, del que tampoco aún hemos podido descubrir nada.

Más adelante encontramos "El triunfo de la Paz" atribuido a Rubens. La consulta con Lorenzo Alonso de la Sierra nos confirma que nos encontramos ante una de las muchísimas versiones según Rubens, pero nunca de él.

El "Pêdro Zaldívar guerrillero" atribuido a Goya parece una obra más tosca y menos cuidada.

Significativo al menos es el retrato del general Menacho atribuido a El Panadero.
De mayor calidad artística según Lorenzo Alonso de la Sierra, es este San Andrés atribuido a Tintoretto, aunque el Historiador del Arte nos asegura que parece ser una obra más del barroco.



Lamentablemente, poco más sabemos de estas obras, y de las muchas otras que no aparecen en la guía y que también formaban parte de la colección, donde destacaba sobre manera un Ecce- Homo de Alonso Cano. 

Dejamos y pedimos a los historiadores del arte que sigan investigando estas colecciones privadas que existieron en nuestra ciudad en otro tiempo, su autoría y su paradero actual, para que pronto podamos saber más de todo el arte que perdió en nuestra urbe gaditana. 

lunes, 19 de marzo de 2018

EL MONASTERIO DE LA CANDELARIA

Después de la entrada sobre el Convento de los Descalzos, algunos gaditanos me pidieron que escribiera algo sobre la historia de otro convento desaparecido, en este caso del de las agustinas de la Candelaria. Lo titulo Monasterio porque así aparece en la publicación Paseo histórico-artístico por Cádiz de J.N.E por Buenaventura Hernández de 1843 que me sirve como fuente principal para describirlo.

La orden de las Agustinas Descalzas se establece en Cádiz en 1567 siendo en un principio sólo 12 mujeres en la parroquia del Rosario, teniendo que venir sus instructoras desde Jerez. Será en 1593 cuando se trasladen a la ermita de Nuestra Señora de la Candelaria, donde se adquieren las casas inmediatas para fabricar los dormitorios, inaugurándose el 29 de noviembre de 1593. 

Esta pequeña ermita era propiedad de los moriscos y tras su expulsión quedó a merced del obispo Antonio Zapata. Durante el saqueo anglo-holandés de 1596 la ermita fue casi devastada, teniendo que refugiarse las agustinas en Sevilla y en Jerez. En ese saqueo la imagen de la Candelaria fue escondida en un pozo cuando ya estaba siendo pasto de las llamas. Durante tres años se creyó que la imagen había sido quemada pero, accidentalmente en 1599 un niño cayó al pozo y dijo que en el fondo una mujer le había ayudado a salir. Al vaciar el pozo se recuperó la imagen de la Virgen de Candelaria que permaneció hasta el fin del convento en sus dependencias. 
Para recaudar fondos para el convento además de la limosna se situó en la entrada una imagen de Jesús niño en el acto de pedir limosna con la siguiente leyenda;

"¿Cómo el que hasta aquí llegó
sin dar limosna se va?
Sin duda no reparó
que es a mi madre a quien la dá
y quien la pide soy yo"

El monasterio se reedifica entre los años 1680 y 1690 y así es como lo describe la publicación antes mencionada: "La iglesia es de tres naves, la del centro grande y las laterales mui pequeñas y estrechas", sin dar una descripción del convento, aunque podemos apreciarlo en la maqueta de la ciudad que se conserva en el Museo de las Cortes de Cádiz. 

Presta especial atención el autor de la obra al altar del Sagrario, donde se situaba la Cofrradía del Descendimiento con su misterio, del que dice que es de calidad el Cristo y no tanto las demás figuras. El Descendimiento es fundado por el niño Miguel de Omaña en 1670, niño que quedó impresionado con la talla de la Quinta Angustia de Sevilla, costeando su padre las figuras para Cádiz.

En el coro de las monjas, se situaba una imagen de Jesús de la Sentencia que se cree que es la que hoy se venera en la Merced y es titular de la cofradía del mismo nombre.

Sobre el derribo del convento y la creación de la actual plaza de Candelaria seremos escuetos. Un informe del ayuntamiento alertaba sobre la ruina en parte del mismo (no así de la Iglesia). En 1874 con Fermín Salvochea de alcalde se procedió al derribo no sin la protesta de muchos católicos, entre ellos de Emilio Castelar, que había nacido frente a él, y que curiosamente daría nombre a la plaza que nunca quiso en el solar del convento.